En un mercado gastronómico dinámico y altamente competitivo como el de la ciudad de Mar del Plata, la consolidación de redes de trabajo colaborativo entre PYMEs locales se ha convertido en un motor clave para la innovación, el crecimiento sostenido y el fortalecimiento de la identidad productiva regional. En este marco, una comitiva encabezada por Guillermo Dauverne, CEO de Gráfica Tucumán, realizó una visita institucional a las instalaciones de la tradicional heladería artesanal Tío Andino, con el objetivo de profundizar los lazos estratégicos de cooperación que unen a ambas firmas marplatenses en el desarrollo de empaques, identidad visual y soluciones de packaging para nuevas líneas de productos.
Por Marcelo Pérez Peláez
De la travesía fundacional a la optimización de escala
La historia de Tío Andino es el reflejo de la evolución del sector gastronómico artesanal en la Costa Atlántica. Creada en 1986 por Jorge Altabe y su pareja Mara, la empresa nació tras una primera experiencia comercial compartida. El propio Jorge recuerda los duros inicios y los primeros pasos en la industria:
«Yo arranqué con un cuñado mío que yo no tenía idea ni comía helado prácticamente. Nos pasó los datos de unas máquinas que se vendían en Tandil y fuimos a ver la máquina… vendían toda la heladería, todas las máquinas, unos carros viejos por supuesto. Lo cargamos en un auto que yo tenía, vinimos y abrimos la heladería acá en Mar del Plata. Abrimos otra marca con mi cuñado, pero después comercialmente no nos llevábamos, así que yo a los dos años me abrí y puse Tío Andino, donde está hoy todavía en la calle Independencia.» — Jorge Altabe, fundador de Tío Andino.
Con el paso de los años, Tío Andino experimentó una notable expansión llegando a operar 7 sucursales comerciales alimentadas por una planta de producción de 1.000 metros cuadrados ubicada en la zona de la calle Italia. Sin embargo, priorizando el equilibrio entre la calidad de vida, el tiempo familiar y el rigor artesanal por sobre la masividad comercial, la dirección decidió reestructurar y concentrar la operación. Actualmente, concentran sus esfuerzos en dos sucursales estratégicas: Avenida Independencia 3836 (entre Formosa y Matheu) y Avenida Constitución 6592 (esquina Carballo).

«Tuvimos altibajos por problemas de salud, pero cuando reactivamos llegamos a tener 7 sucursales… Después decidimos que era mucho trabajo e importaba más el tiempo que la plata, así que achicamos a dos. Somos más felices con menos helado, menos plata, pero con más tiempo. Nuestro propósito es trabajar para vivir, no vivir para trabajar.» — Jorge Altabe.
La segunda generación: Pasión artesanal e ingeniería de alimentos
El legado de la firma se mantiene 100% familiar con la incorporación activa de la segunda generación. Gustavo Altabe, hijo de los fundadores, lidera el área de fabricación e impulsa el crecimiento cotidiano de la empresa con la misma dedicación con la que creció desde su infancia:
«Esto lo inició mi papá y mi mamá en el año 86. Ellos siguen trabajando y para mí es una pasión, nacimos acá adentro… Mi papá tenía una máquina que sacaba poco helado por día y no daba abasto. Mi mamá lo acompañaba a las noches y mi papá se quedaba fabricando hasta las 6 o 7 de la mañana. Crecí así, repartiendo volantes cuando hacíamos delivery por teléfono hasta el día de hoy que estoy más encargado de la parte de fabricación.» — Gustavo Altabe, responsable de producción de Tío Andino.
A la pasión artesanal se le ha sumado un salto cualitativo técnico crucial: la integración de su esposa, quien es Doctora e Ingeniera en Alimentos. Su incorporación ha permitido pasar del balanceo empírico de recetas a una formulación científica estandarizada, prescindiendo de pastas comerciales e insumos industriales industrializados para elaborar un producto auténticamente natural y artesanal.
Esta sinergia técnica ha permitido expandir la oferta histórica de 20 sabores a un catálogo que supera los 50 sabores en carta, sumado a la creación de los «gustos de pizarra» (sabores de edición limitada) y el desarrollo de una línea inédita de malvaviscos artesanales pensados para desestacionalizar el consumo en temporada invernal, replicando las recetas icónicas del helado como la Crema Patagonia.

Sinergia interempresarial: La alianza estratégica con Gráfica Tucumán
Para llevar al mercado estas nuevas líneas de productos y consolidar su presencia de marca, Tío Andino ha establecido una sólida alianza con Gráfica Tucumán, empresa marplatense referente en soluciones de impresión y empaque liderada por Guillermo Dauverne.
Esta relación va más allá del clásico vínculo cliente-proveedor, transformándose en una verdadera mesa de trabajo colaborativo donde se combinan las necesidades del productor de alimentos con la innovación técnica del sector gráfico:
«La relación es excelente, la verdad que los chicos son de primera… con Guille en particular un trato como si nos conociéramos de toda la vida. Les llevamos alguna idea con algunas dudas y ellos lo pueden plasmar en lo que nosotros queremos. Mi señora le manda 70.000 mensajes y responden siempre bien, así que estamos muy contentos.» — Gustavo Altabe sobre la alianza con Gráfica Tucumán.
Frente al desafío de un mercado competitivo donde la presentación física y el diseño resultan indispensables para destacar en el punto de venta y en el comercio digital, la capacidad de Gráfica Tucumán para materializar conceptos en cajas, envoltorios y formatos gráficos a medida constituye un eslabón indispensable en el proceso de valor añadido de Tío Andino.

Proyección y futuro de la marca marplatense
A pesar de los cambios tecnológicos y en la comunicación —donde la heladería se ha adaptado activamente a plataformas digitales como Instagram (@tioandino.helados) y sistemas de pedidos online—, la identidad de Tío Andino se mantiene anclada en sus pilares fundacionales: el icónico sabor Merengado (creado originalmente por Jorge), el Dulce de Leche Granizado y la Crema Patagonia (elaborada con chocolate en rama de Bariloche y frutos rojos de El Bolsón).
La visita de Guillermo Dauverne y el equipo de Gráfica Tucumán reafirma que el futuro del tejido empresarial de Mar del Plata se construye sobre la base del respeto por la historia local, la búsqueda constante de la excelencia técnica y la cooperación estratégica entre industrias complementarias.
«El futuro de Tío Andino es prometedor porque las generaciones que vienen empiezan de nuevo y agarran un camino hecho. Si haberlo hecho y forjado era un logro, hoy el logro de ellos es triplicarlo.» — Jorge Altabe.
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