El 2025 comenzó con un manto de tragedia en las filas de la policía, dejando a toda la sociedad conmocionada por dos impactantes sucesos que, aunque separados, comparten un denominador común: ambos involucraron la pérdida de la vida de efectivos de la fuerza.
Por un lado, una joven de tan solo 20 años, recién egresada de la academia y destinada al Operativo Sol a Sol, perdió la vida de manera trágica en lo que se investiga como un accidente con su arma reglamentaria. Según un llamado al 911, la joven estaba limpiando su arma en una vivienda de las calles Falucho y Bolivia cuando una detonación la dejó gravemente herida. A pesar del traslado de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos (Higa), falleció minutos después. Las dudas no tardaron en aparecer: ¿fue realmente un accidente? Las autoridades aún no descartan ninguna hipótesis.
Por otro lado, pocas horas después, otro miembro de la fuerza, un hombre de 47 años que sufría obesidad mórbida (cerca de 300 kilos) y estaba de licencia médica, fue hallado muerto en su departamento ubicado en Garay entre Salta y Jujuy. Vecinos alertaron sobre su ausencia y, tras ingresar a la vivienda, personal policial confirmó su deceso, que habría ocurrido días antes. Para retirar el cuerpo, se desplegó un impresionante operativo que incluyó cortar el tránsito, desmontar rejas y contramarcos, y movilizar una grúa.
La joven, con toda una carrera por delante, y el hombre, con años de servicio a sus espaldas, murieron en circunstancias que no dejan de levantar interrogantes. Mientras los casos son investigados por la Unidad Funcional de Instrucción N°5, la conmoción no cesa.
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