Martin Varsavsky, conocido empresario y emprendedor, ha compartido su experiencia como novato en programación, tras haber decidido desarrollar su propia app para combatir el abuso de los teléfonos móviles y el sedentarismo. En su mensaje en redes sociales, Varsavsky relató su proceso de aprendizaje y las frustraciones que enfrentó al intentar crear la aplicación, titulada Sportify: No Pain, No Game, con la ayuda de inteligencia artificial.
A pesar de no tener experiencia como programador, Varsavsky lideró equipos en empresas como Jazztel y Ya.com, y más recientemente, en el ámbito de las clínicas de fertilidad. Sin embargo, su incursión en la programación fue impulsada por un objetivo personal: crear una aplicación para incentivar el ejercicio físico mediante el intercambio de calorías por tiempo de pantalla, limitando el uso excesivo de dispositivos móviles, especialmente entre sus tres hijos menores.
La travesía no fue fácil. El emprendedor pasó más de 100 horas probando diversas herramientas de inteligencia artificial como Claude, GPT, Gemini y Grok, en un intento por llevar su visión a la realidad. Si bien lograba obtener versiones básicas de la app en Swift, las interdependencias entre los archivos comenzaron a complicar el proceso. Con hasta 15 archivos Swift, el código no lograba integrarse correctamente, lo que derivó en frustración.
Sin embargo, Varsavsky encontró una solución inesperada. La clave estuvo en cambiar el enfoque tradicional de la programación. En lugar de pedirle a la IA que generara múltiples archivos separados, solicitó que toda la aplicación fuera entregada en un único archivo de aproximadamente 1,000 líneas. Este sencillo ajuste hizo la diferencia. En tan solo dos horas, logró lo que no había podido conseguir en 100 horas de trabajo, y su app cobró forma.
El empresario compartió con sus seguidores un valioso consejo: si estás iniciándote en la programación y usas IA, solicita que te entreguen toda la app en un solo archivo grande. Según su experiencia, este método mejora la integración del código y evita los errores derivados de múltiples archivos interconectados.
Varsavsky también compartió un par de trucos adicionales para quienes se enfrenten a limitaciones similares. Uno de ellos es que los archivos generados por la IA, si superan las 500 líneas, tienden a cortarse. Por ello, recomienda solicitar el archivo dividido en partes (por ejemplo, «Parte 1» y «Parte 2»), para evitar interrupciones en el proceso de creación.
Si bien Varsavsky reconoce que su descubrimiento podría no ser novedoso para programadores experimentados, para él fue un gran avance. «Es un gran descubrimiento y lo comparto», concluyó, ofreciendo a la comunidad su aprendizaje como una solución viable para quienes, como él, se inician en la programación y buscan aprovechar las capacidades de la inteligencia artificial.
En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, el relato de Varsavsky demuestra cómo la combinación de inteligencia artificial y un enfoque fresco puede abrir nuevas puertas, incluso para quienes no tienen experiencia en el área.
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