El Gabinete de Oceanografía Física del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) ha publicado su informe mensual sobre la temperatura del agua en la superficie del mar en Mar del Plata para junio de 2024.
Los datos se obtuvieron utilizando un termómetro SBE38, instalado en la estación de Observación Costera EOC del SHN, registrando la temperatura a intervalos de 5 minutos. Para asegurar la precisión, estas observaciones se compararon con mediciones semanales realizadas en el muelle de la escollera Norte y con los valores climatológicos medios mensuales y los cuartiles Q1 y Q3, calculados desde enero de 2013.
Durante la primera parte del mes, la temperatura del mar osciló alrededor del promedio mensual, con algunos picos superiores al 25% de los valores más altos registrados históricamente para junio. Sin embargo, hacia el final del mes, coincidiendo con un enfriamiento en la temperatura del aire, el agua se enfrió notablemente, registrando valores por debajo del promedio mensual.
El análisis estadístico revela que junio de 2024 no presentó valores extremos en comparación con los registros históricos, destacando una baja amplitud térmica característica del mes.
Y ahora, el dato esperado: la temperatura promedio del mar en Mar del Plata durante junio de 2024 fue de 11,9 °C.

La temperatura del mar juega un papel crucial en la regulación del clima y la vida marina en la región costera. En Mar del Plata, una temperatura promedio de 11,9 °C en junio puede influir en varios aspectos del entorno marino y terrestre. Las variaciones en la temperatura del agua afectan la distribución y el comportamiento de las especies marinas, incluyendo peces, plancton y mamíferos marinos. Durante meses más fríos, como junio, algunas especies pueden migrar a aguas más cálidas, alterando la cadena alimentaria y la biodiversidad local. Además, estas variaciones térmicas pueden influir en la reproducción y crecimiento de las algas, que son fundamentales para el ecosistema marino.
El impacto de la temperatura del mar también se extiende a la atmósfera y al clima local. El agua más fría en la superficie del mar puede contribuir a enfriar el aire circundante, afectando los patrones climáticos y la meteorología costera. Esto puede resultar en cambios en la humedad y en la formación de niebla, así como en la intensidad y frecuencia de las precipitaciones. Para las comunidades costeras, estas condiciones pueden afectar la agricultura, el turismo y otras actividades económicas que dependen del clima. Por lo tanto, el monitoreo constante de la temperatura del mar es esencial para anticipar y mitigar estos efectos, asegurando un equilibrio sostenible entre el medio ambiente y las actividades humanas.
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