Mediante una propuesta artística y lúdica en las cercanías del Torreón del Monje, la organización ambientalista busca concientizar sobre la importancia de proteger las reservas de agua dulce ante posibles cambios legislativos.
En plena temporada estival, la costa marplatense se convirtió en el escenario de una postal tan disruptiva como simbólica. Durante la jornada del 17 de enero de 2026, quienes transitaban por la zona del Torreón del Monje se toparon con una imagen que desafía la lógica del paisaje costero: un glaciar emergiendo de la arena. Esta intervención, impulsada por Greenpeace Argentina, tiene como objetivo central alertar sobre los riesgos que correrían estas reservas de agua dulce ante una eventual modificación de la normativa vigente.
La obra, titulada bajo la premisa de ser “tan absurdo como un glaciar en la playa”, es una creación del artista local Javier Almirón. A través de esta pieza, se buscó generar un impacto visual inmediato e inquietante en los turistas y residentes, utilizando el contraste extremo entre el ecosistema helado y el entorno balneario para simbolizar que algo en la gestión ambiental actual no está funcionando correctamente.
El juego como herramienta de reflexión
La propuesta de la organización no se limitó únicamente a la contemplación artística. La jornada incluyó una serie de actividades lúdicas diseñadas bajo la lógica de lo absurdo. Los presentes fueron invitados a participar en partidos de fútbol y tenis utilizando pelotas de dimensiones desproporcionadas, con reglas que carecían de sentido aparente.
Esta dinámica tuvo un propósito claro: permitir que el público experimentara, a través del cuerpo y el juego, la sensación de desorientación y el reconocimiento de que existen situaciones que resultan inadmisibles. De esta manera, la organización ambientalista trazó un paralelismo directo entre la ridiculez de los juegos propuestos y la gravedad de las discusiones políticas actuales respecto al medio ambiente.
La defensa de la Ley de Glaciares
El eje central de la movilización reside en la preocupación por el inminente tratamiento de reformas legislativas en el Congreso de la Nación durante las sesiones extraordinarias. Matías Arrigazzi, vocero del equipo de Greenpeace Argentina, fue categórico al respecto durante el evento en Mar del Plata.
“Lo verdaderamente fuera de lugar no es un glaciar en la arena, sino poner en riesgo el agua que nos sostiene. Los glaciares son reservas estratégicas de agua dulce y su protección es clave para garantizar el presente y el futuro de millones de personas en un contexto de crisis climática”, afirmó Arrigazzi.
El representante de la entidad subrayó que, si bien la actividad en la playa puede resultar ridícula a la vista de los veraneantes, lo que es verdaderamente preocupante es la posible modificación de la Ley de Glaciares. Esta norma es la que actualmente garantiza la preservación de ecosistemas fundamentales y depósitos de agua que son considerados bienes comunes esenciales.
Un impacto que trasciende la cordillera
La información difundida durante la intervención técnica subraya que los glaciares y el ambiente periglacial no son solo paisajes distantes, sino motores vitales de la economía y la supervivencia nacional. Actualmente, estas áreas abastecen de forma directa a 7 millones de personas en la República Argentina.
Asimismo, el sostenimiento de actividades económicas regionales de gran envergadura, como la agricultura y el turismo, depende directamente de la salud de estos ecosistemas. La legislación vigente protege estas zonas de manera integral y no condiciona su cuidado a verificaciones posteriores, reconociendo que cualquier daño provocado sobre un glaciar es, por naturaleza, irreversible.
La degradación de estos entornos no solo afectaría la disponibilidad hídrica inmediata, sino que mermaría la capacidad de resiliencia del país frente a los efectos ya visibles de la crisis climática global. Con esta acción en el corazón de la principal ciudad balnearia del país, Greenpeace busca trasladar el debate desde los despachos legislativos hacia la esfera pública, apelando a la conciencia ciudadana antes de que se defina su futuro en el ámbito parlamentario.
Foto: Diego Izquierdo
