La vida y el teatro comparten una misma raíz: la ilusión. Pero es en el escenario donde esa ilusión se transforma en el espejo de nuestra identidad, el espacio sagrado donde se proyectan nuestras pequeñas y grandes historias. En las tablas se resume la humanidad entera; desde el nacimiento hasta la muerte, desfilan las pasiones, las miradas de los otros, nuestras culpas, temores y los dilemas que marcan nuestra efímera existencia. Bajo esta premisa surge ‘Lacrima (Rapsodia para un infante)’, una obra que no solo se presencia, sino que se siente y se celebra como un auténtico acto de fe artística.
Por Marcelo Pérez Peláez
Una clase magistral de actuación
Es realmente increíble el trabajo de Freddy Virgolini en este unipersonal de teatro de acción. Virgolini no solo actúa; se entrega de manera absoluta, brindando una verdadera clase de teatro. Es fascinante observar la utilización de todos los recursos que un actor puede desplegar: el dominio de su voz, la potencia de su presencia, la profundidad de su mirada y esa interacción orgánica con el público a través de su cuerpo.
Como protagonista, director y co-autor (junto a Denisse Laub), Virgolini habita una versión libre de Hamlet que se despega del texto original para navegar por la memoria. Aquí, el príncipe de Dinamarca es un hombre que busca cortar la cadena de venganzas heredadas, intentando rescatar la inocencia de la infancia en medio de un destino trágico.
La sinergia técnica: Una rapsodia visual y sonora
La obra se sostiene en una arquitectura técnica impecable que construye mundos ficcionales potentes:
La atmósfera sonora: La música original de Juan Spano y la operación de Ulises L. Driussi envuelven al espectador en un clima de rapsodia constante.
La luz y el espacio: El diseño lumínico de Gustavo Martincic y la escenografía de Lucila Manso logran que el escenario de Alberti 2746 se transforme en un territorio onírico.
El soporte dramático: Se destaca la participación de Eduardo Bracco, quien no solo aporta elementos dramáticos clave, sino que encarna al «Portero», esa figura que parece custodiar el umbral de esta ilusión.

Cuatro Elementos: El templo del teatro marplatense
¿Qué decir de Cuatro Elementos? Es mucho más que un conjunto de salas escénicas; es un lugar preparado para que la experiencia del teatro se viva de manera integral. Es un sitio donde el espectador es bien recibido y donde acude un público respetuoso que entiende el valor del rito. Es, genuinamente, un templo del teatro que merece ser visitado, con una programación que responde a un concepto de excelencia y entrega plena.
«Lacrima» es una obra increíblemente recomendable. Es el resultado de un proceso de exploración física intenso y una prueba de que, cuando hay talento y honestidad en el escenario, el teatro sigue siendo el lugar donde mejor podemos entendernos como seres humanos.

Ficha Técnica Detallada:
«Lacrima» despliega mundos ficcionales en torno al personaje de Hamlet, un hombre navega su memoria para reunirse con su propio destino: su historia.
Dramaturgia: Denisse Laub y Freddy Virgolini.
Actores: Freddy Virgolini (Hamlet) y Eduardo Bracco (Portero).
Dirección: Freddy Virgolini.
Música Original: Juan Spano.
Diseño Lumínico: Gustavo Martincic.
Escenografía: Lucila Manso.
Diseño de Sonido: Ulises L. Driussi.
Fotografía: Denisse Laub.
Funciones: Viernes a las 21:30 hs.
Lugar: Cuatro Elementos Espacio Teatral (Alberti 2746, Mar del Plata).
Entradas: Disponibles en boletería o a través de Alternativa Teatral.
NMDQ
