Mar del Plata, con el frío en la espalda, atrajo a 344.358 turistas durante las recientes vacaciones de invierno, lo que implica una leve contracción del 1,9% respecto al año anterior. A pesar del leve retroceso, la ciudad se consolida como un polo de atracción, superando la marca de los cinco millones de visitantes en lo que va del 2025. El sector turístico analiza los datos con cautela y busca nuevas estrategias para el resto del año.
Mar del Plata, la joya turística de la costa atlántica argentina, acaba de cerrar su temporada de vacaciones de invierno con un balance que, si bien es positivo en términos de afluencia, enciende algunas luces de alerta. Según datos provisorios del Ente Municipal de Turismo y Cultura (EMTURyC), la ciudad recibió a 344.358 visitantes entre el viernes 18 de julio y el sábado 2 de agosto. Este número, aunque significativo, representa una caída del 1,9% en comparación con el mismo período del año 2024, cuando la temporada de receso invernal tuvo lugar entre el 12 y el 27 de julio.
Este leve descenso en la afluencia de turistas durante el invierno se suma a una tendencia que se viene observando desde principios de año. El acumulado anual, que abarca desde el 1 de enero hasta el 2 de agosto, arroja un total de 5.234.949 turistas, lo que marca una baja del 2,7% en comparación con los primeros siete meses del año pasado. Si bien la cifra total sigue siendo impactante y demuestra la vigencia de Mar del Plata como destino de cabecera, la contracción en los números genera debates y reflexiones en el sector turístico y en las autoridades locales sobre las posibles causas y las acciones a seguir.
Un análisis del receso invernal 2025
Las vacaciones de invierno son tradicionalmente un termómetro para medir el pulso de la economía del turismo. Este año, el clima frío y las propuestas culturales fueron los principales atractivos que incentivaron a las familias a visitar la ciudad. Desde el EMTURyC, se destaca que, a pesar de la leve caída, la afluencia de turistas fue constante, con picos de ocupación durante los fines de semana. «La ciudad sigue siendo un destino de excelencia y los números lo demuestran», afirmó un vocero del Ente, quien prefirió no ser nombrado. «Si bien la comparación interanual muestra una ligera baja, debemos analizar el contexto. La situación económica del país influye directamente en las decisiones de viaje de las familias. Que más de 340 mil personas hayan elegido Mar del Plata es un dato muy alentador».
Sin embargo, desde el sector privado, la lectura es un poco más matizada. Propietarios de hoteles, restaurantes y comercios han notado una cautela mayor en el gasto de los turistas. «La gente viene, disfruta, pero cuida más el bolsillo», comentó el dueño de un conocido restaurante en la zona céntrica. «Se priorizan las actividades gratuitas o de bajo costo y se modera el consumo en gastronomía o compras. Es un cambio de patrón que venimos notando hace un tiempo».
El acumulado anual: más de 5 millones de razones para ser optimistas
A pesar del dato negativo del receso invernal, la noticia de que la ciudad superó los cinco millones de turistas en lo que va del año se erige como el principal motivo de optimismo. En un contexto de retracción económica, este hito demuestra que Mar del Plata mantiene su poder de convocatoria. La combinación de sus playas, su oferta gastronómica, sus espectáculos teatrales y sus paisajes naturales sigue siendo un imán para millones de argentinos.
La ciudad se prepara ahora para los desafíos que restan del 2025. Las autoridades y los empresarios del sector ya se encuentran delineando estrategias para potenciar la llegada de visitantes durante los fines de semana largos de la primavera, con miras a una temporada de verano que se vislumbra como crucial para la economía local. El objetivo es revertir la tendencia a la baja y cerrar el año con números en alza, consolidando a Mar del Plata como un destino que no solo vive de su temporada alta, sino que tiene actividad turística sostenida a lo largo de los doce meses.
El informe completo del EMTURyC, que se espera en los próximos días, podría aportar más detalles sobre la procedencia de los turistas, el gasto promedio y las preferencias de consumo, lo que permitirá a los analistas tener una visión más precisa de la salud del sector. Por ahora, el balance deja un sabor agridulce: el vaso está medio lleno, pero la leve fuga de visitantes durante el invierno exige un plan de acción para asegurar que Mar del Plata no pierda su brillo como la capital del turismo argentino.
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