En Mar del Plata los alimentos aumentaron más de un 100 porciento en un año

Así lo informaron desde el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci). Según el relevamiento de precios de los productos que componen la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en los comercios de cercanía de Mar del Plata y Batán, que mensualmente realiza el Isepci, en enero la CBA aumentó un 6,3 % en comparación al mes de diciembre.

Según el relevamiento mensual del Índice Barrial de Precios (IBP) que realiza el Isepci en 130 comercios de cercanía de los barrios populares de Mar del Plata y Batán, la Canasta Básica de Alimentos (CBA) alcanzó a nivel local, en el primer mes del año 2023, los $60.538. De esta manera, una familia de dos adultos/as y dos hijos/as que en enero de 2022 necesitaba $30.179 para cubrir sus alimentos indispensables, este año inicia precisando $30.358 más para el mismo fin, lo que configura un incremento interanual de 100,6%.

Por su parte, el director del Isepci Mar del Plata, Rodrigo Blanco, planteó: “El relevamiento muestra que los alimentos que componen la CBA aumentaron 6,3%, a comparación con diciembre 2022, y 100,6% en el acumulado interanual de enero 2022 a enero 2023. En particular, el rubro de verdulería fue el que más aumentó, con un intermensual de 11,7 %, superando el 166% de incremento anual; seguido del rubro de almacén que sufrió un aumento mensual del 6,2%, con un incremento anual del 118%; mientras que en el rubro carnicería se registró un incremento de 2,8% mensual, con un aumento anual mayor al 52%.”

Los productos que manifestaron mayores aumentos en la variación intermensual entre diciembre 2022 y enero 2023 por rubros son: en verdulería la zanahoria con un salto de 50% (200% en un año); la papa 22% (266% interanual); la naranja 20% (128%); la pera 16% (123%); y la manzana 14% (167%). Respecto al rubro almacén, las arvejas 20%; la sal fina, la harina y el arroz 12,50%, con el agregado de que la harina acumula más de 160% de aumento en un año. Finalmente, en el rubro carnicería los mayores aumentos del mes fueron: el pollo 11% (96% anual) y el asado 10%.

A continuación, Blanco agregó: “También en el listado de productos de Higiene y Limpieza que incorporamos a nuestras mediciones encontramos aumentos mensuales significativos en productos como la lavandina 18%; detergente 17% y shampoo 14%”.

Luego Blanco, también referente local de Libres del Sur, analizó: “En agosto del año pasado el Ministerio de Trabajo convalidó lo acordado en la reunión del Consejo Nacional del Empleo, la productividad y el salario mínimo vital y móvil, que establecía una serie de incrementos escalonados para el Salario Mínimo, que lo llevaba a $61.953 a partir del 1° de diciembre, $65.427 desde el 1° de enero (+5,60%), $67.743 al 1° de febrero, y $69.500 desde principios de marzo. La intención expresada por el gobierno para sancionar estas subas salariales sería evitar que el proceso inflacionario continuara minando el poder adquisitivo de las remuneraciones mínimas. Sin embargo, teniendo en cuenta que en diciembre en General Pueyrredon el valor de la Canasta Básica Total para una familia de dos adultos y dos menores llegaba a $129.831, mientras el ingreso que podía sumar -si las dos cabezas del hogar contaban con un salario mínimo- llegaba a $123.906. En enero con el aumento otorgado al salario mínimo, al mismo hogar ingresaban $131.340 pero el nuevo aumento de precios lleva la Canasta Básica Total a $137.420 con lo que continúa abierta la brecha entre ingresos y gastos, dejando a miles de familias marplatenses bajo la línea de pobreza.”

En conclusión, Blanco expuso: “Ya inició el año y lejos está de instalarse una perspectiva favorable para los sectores populares en general y mucho menos para los que cobran remuneraciones mínimas o tienen trabajos no registrados. Los sucesivos relanzamientos y anuncios de renovación de los programas de control de precios, como el actual «Precios Justos», aun cuando van acompañados de profusas campañas de propaganda, no tienen ningún efecto sobre un proceso inflacionario que lejos está de encontrar un techo, y sigue siendo, ante la mirada complaciente del gobierno, el mecanismo más contundente para el continuo traslado de ingresos desde los trabajadores hacia los sectores más ricos del país.