En una interesante reunión organizada por el Rotary Club, el exembajador trazó una hoja de ruta para la próxima década. Sostuvo que la Argentina debe dejar de ser «agrodependiente» para abrazar la minería y la energía. La crítica al periodismo «fragmentario» y la reivindicación de la identidad occidental.
Por Marcelo Pérez Peláez
La noche en el Hotel Konke comenzó con un gesto de cortesía institucional que contrastó con la crudeza del análisis geopolítico que vendría después. Antes de que Diego Guelar tomara el micrófono para diseccionar el orden mundial de 2026, el Rotary Club Mar del Plata Sud dedicó el primer tramo de la velada a las mujeres presentes. En el marco del Día Internacional de la Mujer, el agasajo funcionó como el preludio de una disertación que, durante casi una hora, mantuvo en vilo a empresarios, académicos y referentes sociales de la ciudad.
Una vez cumplido el protocolo de camaradería, Guelar —cuya trayectoria incluye las embajadas de Estados Unidos, China, Brasil y la Unión Europea— pasó a la ofensiva intelectual. Su tesis central: el mundo no está en guerra, sino en una tensa pero necesaria negociación de socios.
El «ruido» periodístico y la realidad de los 100 trillones
Guelar inició su exposición con una advertencia sobre cómo se consume la información hoy. “El periodismo fragmenta la información… se rompe la noticia en pedacitos, se hace un gran rompecabezas, pero nadie sabe cómo es el juego. Es más un ejercicio de confusión que de aclaración”, sentenció.
Para el diplomático, los datos duros eliminan la confusión: la economía mundial suma 100 trillones de dólares, y la mitad de esa cifra es controlada exclusivamente por China y Estados Unidos. “No entender este conflicto como el conflicto central es no entender lo que pasa en el mundo”, afirmó, aunque aclaró que la rivalidad es, en realidad, la sociedad más profunda de la historia: “El principal socio de China es EE. UU. y el principal socio de EE. UU. es China. Esto es muy bueno para nuestros nietos porque la perspectiva es de paz”.
Irán y el Estrecho de Ormuz: La diplomacia «bajo cuerda»
Consultado sobre la escalada de tensión entre Israel, Irán y la implicancia de más de una decena de países, Guelar desestimó las visiones apocalípticas. Utilizó el ejemplo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20\% del petróleo mundial y el 40\% de lo que necesita China. “China manda una declaración de apoyo a Irán y, en agradecimiento, Irán deja pasar los barcos. El damero se resuelve detrás del gran ruido por un acuerdo entre dos grandes superpotencias que no quieren la guerra entre ellos”, explicó el experto, calificando este mecanismo como “negociación bajo cuerda”.
«Somos Occidente»: El matiz sobre el alineamiento
Uno de los momentos más densos de la charla fue cuando Guelar analizó la política exterior del gobierno actual. Si bien se mostró orgulloso de la pertenencia argentina al bloque occidental, marcó una diferencia técnica sobre las formas. “A mi juicio hay unos excesos de alineamiento con Estados Unidos. Nosotros somos Occidente, no estamos alineados. Uno puede estar alineado un tiempo y después viene otro y te alinea con otro lado. Nuestra identidad no se juega en Washington”.
En ese sentido, reivindicó los valores constitucionales como el factor diferencial de la región frente a otras potencias: “En la cultura oriental y en la musulmana no existen la diversidad y la alternancia. Tener ese orgullo de ser occidentales es un gran privilegio”.
El fenómeno Milei: «La gente se pudrió»
Guelar no evitó el análisis de la política doméstica y el surgimiento de Javier y Karina Milei, a quienes definió como un “fenómeno marginal” que capitalizó el hartazgo social.
“Fueron la expresión del agotamiento del modelo que se llamaba peronista-radical y que en los últimos años se llamó kirchnerista-macrista. La gente se pudrió”, disparó sin rodeos. Sin embargo, advirtió que para que el rumbo actual tenga éxito, debe superar la lógica de las individualidades: “La estabilidad no se llama de ninguna forma Javier o Karina Milei. Hay que transformarlo en un producto colectivo, de argentinos que somos conscientes de un rumbo”.
La Argentina de 2036: El salto a «Periferia Rica»
El exembajador trazó un paralelismo histórico con Australia y Canadá, países que en los años 60 tenían números similares a los de Argentina. Su propuesta es clara: recuperar el estatus de “periférico rico”.
“Tenemos que recuperar la posibilidad de no cobrar retenciones al agro y explotar los recursos energéticos y minerales. Australia y Canadá lo hicieron. En 10 años, la Argentina energética y minera va a ser superior a la agrícola”, vaticinó. Para Guelar, este cambio es “absolutamente lógico e implausible” si se mantiene la estabilidad institucional, permitiendo que la minería conviva con otras industrias: “No hay que elegir entre el vino y la minería. En Canadá, Australia y Chile no hay ningún problema. Se puede desarrollar minería y cuidar el agua”.
Un mensaje de optimismo vital
Guelar contrastó la violencia del siglo XX —que dejó 100 millones de muertos— con la vitalidad del siglo XXI. Con humor, mencionó que la expectativa de vida de 100 años ya es «normal» para las nuevas generaciones. “Mirtha Legrand es hoy una excepción extraordinaria, pero para los chicos nacidos en la primera década de este siglo, llegar al año 2099 será el estándar”, concluyó, reafirmando su fe en la tecnología, la inteligencia artificial y la capacidad del hombre para mitigar el cambio climático sin abandonar la producción.
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