Habitantes de diversos barrios denunciaron el inicio de obras para un complejo privado que afectaría la cuenca del Arroyo Corrientes y el ecosistema local. Convocaron a una concentración urgente para este miércoles en defensa del patrimonio natural.
Por Marcelo Pérez Peláez
La zona sur de Mar del Plata se encuentra en estado de máxima alerta tras el inicio de tareas de cercamiento en áreas protegidas. Vecinos autoconvocados de los barrios Bosque Peralta Ramos, San Jacinto, El Alfar y Playa Serena manifestaron su rotundo rechazo a la instalación del emprendimiento Lawen Bosque & Mar, un proyecto de barrio cerrado que, según denuncian, vulnera las normativas ambientales vigentes y pone en riesgo la integridad de la Reserva Provincial La Restinga.
La preocupación de la comunidad se ha materializado en una convocatoria urgente para este miércoles 21 de enero de 2026, a las 10:00 horas, en la intersección de la Calle 18 y Nuestra Señora de Schoenstatt. El objetivo de la movilización pacífica es visibilizar lo que consideran un avance ilegal sobre el patrimonio público y un paso previo al desmonte de un sector clave para la biodiversidad local.
El impacto sobre la cuenca del Arroyo Corrientes
Uno de los puntos más críticos señalados por los residentes es la ubicación estratégica del terreno. El área afectada integra la cuenca del Arroyo Corrientes, un ecosistema de ecotono donde conviven pastizales, humedales y bosque. Esta zona funciona como un corredor biológico esencial para aves migratorias y fauna silvestre, además de cumplir un rol fundamental en la regulación climática y la absorción hídrica.
Según los manifestantes, la construcción en este sector anularía las funciones naturales de mitigación de inundaciones. «El Bosque Peralta Ramos no es un terreno disponible: es un pulmón verde que protege a toda la ciudad, especialmente a los barrios del sur», señalaron referentes del movimiento vecinal, advirtiendo que la privatización de estos espacios fragmenta el territorio y elimina servicios ecosistémicos irremplazables.
Riesgo sanitario: efluentes cloacales en el arroyo
La denuncia técnica sobre el proyecto Lawen detalla una amenaza directa a la salud pública: el vertido proyectado de 320.000 litros diarios de efluentes cloacales al cauce del Arroyo Corrientes. Este curso de agua ya cuenta con un historial de contaminación y desbordes que han provocado evacuaciones en sectores vulnerables.
La descarga de tal magnitud de residuos líquidos afectaría no solo a los barrios situados aguas abajo, sino también a las playas públicas donde desemboca el arroyo. «El arroyo no tolera un vuelco más. Lo que se descarga aguas arriba impacta directamente aguas abajo», sentenciaron desde la organización, subrayando el peligro sanitario que implica la saturación de la cuenca.
Marco legal y el interés colectivo
La movilización se ampara en principios jurídicos internacionales, destacando el Acuerdo de Escazú. Los vecinos sostienen que, en materia ambiental, la propiedad privada no puede ejercerse de manera absoluta si perjudica el bienestar de la comunidad. «El ambiente es un bien colectivo. Cuando una intervención afecta un ecosistema clave, el interés particular debe ceder frente al bien común», afirmaron.
La expansión de urbanizaciones cerradas es vista como una forma de segregación urbana que restringe el uso de espacios históricamente comunitarios, utilizados para fines recreativos, educativos y deportivos. Ante este escenario, la solicitud es clara: que el proyecto sea declarado ambientalmente inviable y que se reconozca el carácter de bosque protector a toda la superficie en disputa. Para los vecinos, la consigna es definitiva: «Lo que se pierde hoy no vuelve».
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