La medida se produce tras las críticas del presidente Javier Milei, quien había señalado al organismo como un foco de corrupción.
El Gobierno argentino ha oficializado la disolución del Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y Racismo (INADI), un paso significativo que ha generado un amplio debate en la sociedad. Esta decisión fue comunicada a través del Boletín Oficial mediante el Decreto 696/2024, que lleva la firma del presidente Javier Milei.
El INADI, que había sido un organismo clave en la lucha contra la discriminación en el país, verá sus funciones transferidas al Ministerio de Justicia de la Nación. Según el artículo 1° del decreto, se establece que el ministerio, dirigido por Mariano Cúneo Libarona, asumirá la responsabilidad de elaborar y ejecutar políticas nacionales para combatir la discriminación, la xenofobia y el racismo.
La medida se enmarca en un contexto de fuertes declaraciones por parte de Milei, quien no dudó en calificar al INADI como «un antro de ñoquis y corruptos». En un video difundido en sus redes sociales, el presidente argumentó que el organismo se había convertido en un espacio que perseguía a quienes pensaban diferente, creando listas negras para silenciar voces disidentes. «Es imposible tener que sostener una organización de esas características tan perversas en un sistema democrático y libre», afirmó Milei.
La disolución del INADI ha suscitado diversas reacciones entre líderes políticos y defensores de los derechos humanos. Algunos ven en esta acción una oportunidad para una nueva gestión más eficaz en la lucha contra la discriminación, mientras que otros temen que la transferencia de responsabilidades a un ministerio pueda debilitar el enfoque específico que requería el organismo.
