Imagen coloreada con IA. Fuente: Alberto Castillo (Fotos de Familia).
Las estatuas de los lobos marinos son uno de los símbolos más reconocidos de Mar del Plata. Estas imponentes esculturas, ubicadas en la rambla de la ciudad, han sido testigos de innumerables atardeceres y han formado parte de las fotografías de millones de turistas. Pero, ¿cómo se construyeron estas obras de arte que hoy son tan queridas por los marplatenses y visitantes?
Un proyecto ambicioso
A mediados del siglo XX, con la intención de embellecer la ciudad y atraer más turismo, se gestó el proyecto de construir dos grandes esculturas de lobos marinos. Estas obras serían parte de la ornamentación del Casino y Gran Hotel Provincial, dos edificios emblemáticos de Mar del Plata.
Mar del Plata, década del 40. Los lobos de la Rambla en etapa de construcción en la cantera Sud Atlàntica de Estaciòn Chapadmalal. Aporte: Alberto Castillo pic.twitter.com/hNqoI0Urr1
— Fotos de Familia MdP (@FotosFamiliaMdP) July 27, 2024
El diseño y la ejecución
- Autoría: La idea original fue de José Fioravanti, un reconocido artista argentino. Su diseño, que representa a dos lobos marinos en pleno movimiento, fue rápidamente adoptado.
- Material: Se eligió una piedra local, la «Piedra Mar del Plata», una cuarzo arenita, para darle un aspecto más natural a las esculturas y, al mismo tiempo, garantizar su durabilidad.
- Escultura: La tarea de tallar las enormes rocas y darles forma a los lobos marinos recayó en el escultor esloveno Janez Anton Gruden.
- Dimensiones: Cada escultura mide seis metros de alto por trece de ancho, lo que las convierte en obras de gran envergadura.
Un proceso artesanal
La construcción de las estatuas fue un proceso totalmente artesanal. Los bloques de piedra fueron extraídos de una cantera cercana y trasladados al lugar donde se realizaría la escultura. Luego, Gruden, con maestría y paciencia, fue dando forma a cada detalle de los lobos marinos, utilizando herramientas manuales y cinceles.
Inauguración y legado
Las esculturas de los lobos marinos fueron inauguradas en la década de 1940 y desde entonces se han convertido en un punto de referencia ineludible para los visitantes de Mar del Plata. Su ubicación privilegiada, frente al mar, las ha transformado en un símbolo de la ciudad y en un motivo recurrente para las fotografías turísticas.
Un homenaje a la naturaleza
Las estatuas de los lobos marinos no solo son una obra de arte, sino también un homenaje a la fauna marina que habita las costas marplatenses. Estos animales, que alguna vez fueron abundantes en la zona, han servido de inspiración para crear una obra que perdura en el tiempo y que representa la relación entre el hombre y la naturaleza.

José Fioravanti: Un escultor argentino de renombre
José Fioravanti fue un escultor argentino de gran relevancia, reconocido por su talento innato y su prolífica producción artística. Nació en Buenos Aires en 1896 y, a pesar de ser autodidacta, logró destacarse en el mundo del arte escultórico a nivel nacional e internacional.
Un talento precoz
Desde joven, Fioravanti demostró una gran pasión por la escultura. Su talento fue evidente desde muy temprano, lo que lo llevó a exponer sus obras a los 16 años en el Salón Nacional de Artes de Buenos Aires. A lo largo de su carrera, obtuvo numerosos premios y reconocimientos, consolidándose como uno de los escultores más destacados de su generación.
Un recorrido artístico variado
La obra de Fioravanti es sumamente variada y abarca una amplia gama de temas y estilos. Desde monumentos a figuras históricas hasta representaciones de la naturaleza, su trabajo siempre se caracterizó por un gran realismo y una profunda sensibilidad.
Algunas de sus obras más destacadas incluyen:
- Monumentos: Realizó numerosos monumentos a figuras históricas como Nicolás Avellaneda, Roque Sáenz Peña y Simón Bolívar.
- Esculturas urbanas: Sus obras adornan diversas plazas y espacios públicos de Buenos Aires y otras ciudades argentinas.
- Obras para edificios públicos: Decoró el vestíbulo de la Casa Rosada por encargo del presidente Marcelo T. de Alvear.
- Colaboraciones: Participó en la creación de esculturas para el Monumento Nacional a la Bandera.
Un legado perdurable
Fioravanti no solo fue un gran artista, sino también un destacado docente. Se desempeñó como profesor en la Escuela Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova” y formó a numerosas generaciones de escultores.
Su legado perdura hasta nuestros días a través de sus obras, que se encuentran expuestas en diversos museos y espacios públicos de Argentina. Además, su influencia en el arte argentino es innegable, y su figura sigue siendo un referente para los artistas contemporáneos.
NMDQ con asistencia de Gemini
