Un vistazo nostálgico al pasado: Un día en Mar del Plata en 1986

En base a una filmación en Super 8, revivimos un día en la vida de un niño argentino en la década de los 80.

Una vieja filmación en Super 8, descubierta en YouTube, nos traslada a una época donde la tecnología era más simple y la vida parecía más tranquila. A través de las imágenes, nos sumergimos en un viaje al pasado para conocer la vida de Marcelo, un niño de 12 años que disfrutaba del verano en su Mar del Plata natal.

Ese verano había comenzado en 1985, año en que Argentina vivió un año de importantes cambios y sucesos históricos que marcaron el rumbo del país en los años venideros. La nación se encontraba en pleno proceso de recuperación tras el fin de la dictadura militar en 1983. Uno de los eventos más destacados fue el histórico Juicio a las Juntas, que comenzó en abril de ese año, en el cual se juzgó a los ex líderes militares por violaciones a los derechos humanos. Este juicio marcó un hito en la lucha por la justicia y la memoria en Argentina y fue un ejemplo a nivel mundial.

El país también enfrentó una difícil situación económica, con una inflación galopante que superó el 600% en ese año. El entonces presidente, Raúl Alfonsín, y su equipo económico, liderado por el ministro Juan Vital Sourrouille, lanzaron en junio el Plan Austral, un programa de estabilización que buscaba frenar la inflación y reactivar la economía. El plan incluía la creación de una nueva moneda, el austral, que reemplazó al peso argentino.

En el ámbito cultural, el rock nacional vivió un auge sin precedentes, con bandas como Soda Stereo, Virus y Los Abuelos de la Nada alcanzando la cima de su popularidad y consolidándose como referentes de la música argentina. El cine también experimentó un renacimiento, con películas como «El exilio de Gardel» de Fernando Solanas y «La historia oficial» de Luis Puenzo, esta última galardonada con el Óscar a la Mejor Película Extranjera en 1986.

En el deporte, el equipo de fútbol de Argentina, liderado por el legendario Diego Maradona, se preparaba para participar en el Mundial de México 1986, donde realizaría una actuación histórica y se consagraría campeón.

Marcelo, un niño de cabello castaño y ojos vivaces, se despierta temprano en una cálida mañana de enero. La radio en la cocina suena con las últimas noticias y la música del momento. Su madre prepara el desayuno mientras el olor a tostadas y café se mezcla en el aire. Después de comer, Marce se apresura a encontrarse con sus amigos en la playa.

La playa está abarrotada de familias y jóvenes que juegan al fútbol en la arena. Marcelo y sus amigos se divierten en el mar, compitiendo en carreras con sus tablas de Telgopor y construyendo castillos de arena. El sol brilla intensamente y el olor a bronceador Sapolan y  el sabor de los helados La Montevideana, recién comprados en los puestos cercanos, llena el ambiente.

Después de un día agotador en la playa, Marcelo regresa a casa y se sienta frente al televisor para ver Los Tres Chiflados en el viejo aparato de tubo. Los anuncios de juguetes y golosinas llenan los cortes comerciales, mientras Marcelo sueña con los objetos de deseo de aquel entonces: un Atari 2600, algún poketer o un walkman Sony.

Mientras tanto, en la cocina, su madre cocina en una cocina a gas y su padre lee el diario en la mesa. Ellos conversan sobre la situación del país y las esperanzas de un futuro mejor para su hijo. La vida era más sencilla en aquel entonces, sin la omnipresencia de las redes sociales y los smartphones que nos inundan hoy en día.

El niño termina el día andando en bici en la calle con sus amigos hasta que el sol se pone y la noche trae consigo el frescor del verano. Al regresar a casa, se sienta en su habitación, enciende una lámpara de escritorio y escribe en su diario, donde cuenta sus aventuras y emociones del día.

La filmación en Super 8 nos lleva de regreso a una época donde la vida parecía más simple y llena de momentos auténticos. Marcelo, como muchos niños de aquella época, disfrutaba de los pequeños placeres que ofrecía la vida en los años 80 en Argentina, sin la influencia de la tecnología. El recuerdo de esos momentos nos invita a reflexionar sobre cómo hemos cambiado.

A medida que cae la noche, Marcelo se acuesta en su cama cubierta con sábanas de su héroe favorito (Superman)  y escucha en su radio de pilas las canciones de Soda Stereo, Charly García, Virus y otros ídolos de la época. Con la ventana abierta, se deja llevar por el sonido de las olas y las risas lejanas de otros niños en la calle, mientras la brisa del mar lo arrulla.

En el cielo nocturno, las estrellas parecen más brillantes que nunca, como si compitieran con las luces de neón de las marquesinas de los cines y teatros de Mar del Plata. A lo lejos, en el horizonte, se vislumbran los fuegos artificiales de una fiesta en la playa. Para Marcelo, el verano de 1986 siempre será un recuerdo entrañable, un tesoro que guarda en su corazón.

Hoy, más de tres décadas después, las imágenes de aquella filmación en Super 8 nos transportan a un tiempo en el que la felicidad se encontraba en las cosas más simples. A través de la historia de Marcelo, recordamos la importancia de valorar esos momentos y de mantener vivo el espíritu de la niñez en nuestras vidas.

Esta nostalgia nos inspira a reconectar con nuestro pasado y apreciar las experiencias que nos han hecho quienes somos hoy. Es un recordatorio de que, aunque la tecnología y el mundo han cambiado drásticamente desde aquel verano en Mar del Plata, aún podemos encontrar alegría y felicidad en los momentos compartidos con amigos y familiares, en las risas y en las pequeñas aventuras que hacen que la vida valga la pena.

MNDQ