Motivado por la emblemática Red Special de Brian May a los 16 años, Cristian López Osornio transformó un desafío personal en un taller que ya registra casi 20 instrumentos fabricados y más de 300 clientes en la ciudad.
Por Marcelo Pérez Peláez.
La vocación por la artesanía musical suele manifestarse de formas inesperadas y, en el caso de Cristian López Osornio, el punto de partida tiene una referencia exacta. A la edad de 16 años, tras descubrir que la célebre guitarra del músico de Queen, Brian May, había sido construida por el propio guitarrista cuando también tenía 16 años, se propuso un objetivo preciso: fabricar una copia exacta de dicho instrumento.
Para poner en marcha la iniciativa, López Osornio consiguió los planos y, mediante la asistencia de profesores del colegio industrial Pablo Tavelli, comenzó el proceso de trabajo para concretar la iniciativa. A mitad de camino inició la construcción de una segunda guitarra, la cual terminó en manos de un familiar que confió en su tarea al observar el avance de la producción que estaba realizando.

A partir de esa instancia, sus amigos comenzaron a verlo en la escuela con un instrumento en la mano y a consultar sobre sus tareas. De manera paulatina, los estudiantes comenzaron a llevarle sus propios instrumentos para que los pusiera a punto. Ese proceso marcó el inicio de su historia y dio origen formal al taller C López Guitars.
Posteriormente, luego de un período de labor compartida junto a otro luthier en Mar del Plata —experiencia de la cual afirma haber aprendido mucho—, tomó la decisión de independizarse. Con esa determinación, asumió el compromiso de ayudar a los músicos marplatenses a mantener sus instrumentos en las mejores condiciones posibles y bajo los estándares de calidad que consideraba adecuados.
Con el paso del tiempo, el taller comenzó a recibir tanto a grandes músicos de Mar del Plata como a personas que recién están comenzando su camino musical. La meta del espacio se orientó a brindar la mayor atención posible a cada pieza, prestando especial cuidado a todos los detalles necesarios para que funcione de manera correcta. En ese sentido, el especialista remarca sobre su filosofía de trabajo: “No considero cada instrumento como uno más. Lo trabajo como si fuera mío”.
Al día de la fecha, la trayectoria de la firma registra un balance de casi 20 guitarras fabricadas y más de 300 clientes que han pasado por el taller para confiar sus instrumentos con el fin de ponerlos a punto, devolverles su funcionamiento tras una rotura o llevarlos a su mejor estado mediante una calibración.

El recorrido independiente también implicó momentos de complejidad económica e incertidumbre personal. Respecto a esas etapas, López Osornio repasa: “Hubo muchos momentos en los que no me dieron los números, tuve miedo, tuve ganas de dedicarme a algo más seguro y aún así acá estamos, y seguiremos estando porque tengo ese compromiso con la gente que me elije sobre otros para crear o reparar su guitarra”.
Aquella meta iniciada con un proyecto a los 16 años se convirtió con el tiempo en un oficio, un taller en funcionamiento y una forma de ayudar a otros músicos a disfrutar de sus instrumentos. Para conocer más sobre sus trabajos o tomar contacto, es posible acceder a su perfil oficial de Instagram.
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