Un inusual visitante sorprendió este sábado a turistas y marplatenses que disfrutaban de una tarde primaveral en Playa Grande. Un ejemplar de elefante marino decidió descansar en la arena, generando expectativa entre los presentes.
El fenómeno, aunque llamativo, no es nuevo en las costas marplatenses. Según explicó en su momento Carolina de León, investigadora del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET-UNMDP), estos ejemplares forman parte de la población que se reproduce en la Península Valdés, Chubut, y suelen aparecer en diferentes zonas costeras del Mar Argentino.
El elefante marino del sur (Mirounga leonina) se destaca como el más imponente de los pinnípedos, el grupo que incluye a focas, morsas y lobos marinos. Este magnífico mamífero marino presenta características únicas que lo han convertido en uno de los habitantes más distintivos de los mares australes.
Su nombre no es casualidad: los machos adultos desarrollan una característica proboscis o trompa que les da su distintivo nombre. Pero quizás lo más impresionante es el marcado dimorfismo sexual que presenta la especie: los machos adultos pueden llegar a ser hasta cinco veces más pesados que las hembras.
En cuanto a su tamaño, los machos subadultos pueden alcanzar los 3.5 metros de largo.
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«Es un fenómeno esperable ver elefantes marinos en áreas alejadas de las zonas de concentración terrestre», había señalado la experta, explicando que estos mamíferos marinos tienen dos etapas terrestres en su ciclo de vida anual: una dedicada a la muda de pelo entre diciembre y febrero, y otra para la reproducción durante septiembre y octubre.
La colonia de Península Valdés, que cuenta con aproximadamente 30.000 ejemplares, ha experimentado un notable crecimiento en las últimas décadas, lo que explica la presencia ocasional de estos visitantes en las costas bonaerenses, e incluso en Uruguay y Brasil.
Ante estos avistamientos, se recuerda a la población que debe mantener distancia de los ejemplares y dar aviso inmediato a Prefectura Naval Argentina llamando al 106. Como señalòó De León, «su estadía en nuestras playas es corta, salen a descansar o mudar el pelo y luego de escasas horas o pocos días, vuelven al mar».
NMDQ – Foto y video: Fernando Legarreta
