La ciudad de Mar del Plata vio esta semana el hundimiento del buque pesquero «Ribazón Dorine», un hecho que no solo marca un paso importante en la recuperación de espacios operativos del puerto, sino que también enriquece el parque submarino Cristo Rey, una joya escondida en las profundidades del Océano Atlántico.
Un Plan que Suma en Múltiples Frentes
El traslado y posterior hundimiento del «Ribazón Dorine» se concretó a primera hora de la tarde, tras una cuidadosa coordinación entre el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata y diversas instituciones y empresas locales. Este buque, con 38,5 metros de eslora, había permanecido anclado en la sección 5ª de la Terminal 2 del puerto desde mediados de 2007, cuando quedó fuera de servicio. La maniobra, que contó con la colaboración de Prefectura Naval Argentina, las firmas Remolcadores Mar del Plata y Canal & Canal, el grupo Bioda, Thalassa Escuela de Buceo y Moscuzza, empresa propietaria del buque, se llevó a cabo con absoluto éxito.
El presidente del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata, Marcos Gutiérrez, destacó la importancia de esta acción en el marco del plan de recuperación de espacios operativos. «Así damos continuidad al plan de recuperación de espacios operativos que a la fecha ha podido integrar más de 1.200 metros lineales de frente de amarre para el uso de las embarcaciones en actividad», declaró. Esta medida no solo optimiza la capacidad operativa del puerto, sino que también contribuye a la protección del medio ambiente y al desarrollo turístico de la región.
El Parque Submarino Cristo Rey: Un Patrimonio Único
El parque submarino Cristo Rey, ubicado frente a la costa marplatense, es un testimonio vivo del esfuerzo colectivo por convertir la desactivación de buques en una oportunidad para la recreación y la conservación marina. El «Ribazón Dorine» se suma a una lista de otros buques icónicos como el «Cristo Rey», el «Kronomether» y el «Simbad», que ya forman parte de este espacio único. El año pasado, el buque «Sirius» también fue hundido en el mismo parque, logrando una simbiosis entre la historia marítima y la naturaleza submarina.
El parque submarino no solo es una atracción turística para los amantes del buceo, sino que también cumple un papel crucial en la conservación marina. Las estructuras de los buques inactivos se convierten en refugios y hábitats para una amplia variedad de especies marinas, fomentando la biodiversidad y la regeneración de ecosistemas marinos. Esta iniciativa se alinea con los objetivos de sostenibilidad y desarrollo responsable que guían las políticas del puerto de Mar del Plata.
Innovación y Sostenibilidad: Un Doble Beneficio
La estrategia del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata no se limita a la remoción de cascos inactivos mediante hundimientos. Otras alternativas, como el desguace o el traslado a terminales cercanas, también forman parte del plan de recuperación de espacios operativos. Por ejemplo, el pesquero «Giuliana», con 63,89 metros de eslora, fue remolcado hacia la vecina terminal de Quequén para ser reducido a chatarra. Esta diversificación en las soluciones no solo maximiza los beneficios económicos y ambientales, sino que también promueve la innovación y la colaboración entre diferentes sectores.
Un Legado que Inspira
El hundimiento del «Ribazón Dorine» y la integración de este buque al parque submarino Cristo Rey son más que simples acciones operativas. Son expresiones de un compromiso colectivo por un futuro sostenible y enriquecedor. Cada casco hundido no solo libera espacio para nuevas oportunidades en el puerto, sino que también se convierte en un monumento a la historia marítima y un recurso para la educación y el disfrute de las generaciones presentes y futuras.
En un mundo donde los desafíos ambientales y económicos son cada vez más complejos, la iniciativa del puerto de Mar del Plata nos recuerda que la innovación y la colaboración son claves para encontrar soluciones que beneficien a todos. El parque submarino Cristo Rey es un testimonio de cómo, con visión y determinación, se pueden transformar desafíos en oportunidades, dejando un legado que perdurará en el tiempo.
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