Mar del Plata, 1910. En una época donde las mujeres luchaban por abrirse camino en profesiones dominadas por hombres, una valiente fotógrafa decidió capturar la esencia misma de esta ciudad balnearia. Su identidad ha sido arrebatada por el paso del tiempo, pero su legado perdura en una imagen cautivadora.
La fotografía, rescatada del olvido por Ignacio Iriarte, nos muestra a esta pionera realizando su oficio en Playa Bristol. Con su voluminosa cámara de placas de vidrio en mano, inmortalizó la ardua labor de los pescadores locales, cuyas vidas estaban entrelazadas con el mar que los proveía.
Mujer fotógrafa en Mar del Plata, 1910. Su nombre no quedó registrado pero, sin dudas, fue una precursora. Alguien -cuyo nombre tampoco trascendió- la fotografió mientras registraba la tarea de los pescadores en Playa Bristol. Aporte: Ignacio Iriarte pic.twitter.com/GYSD2qAneT
— Fotos de Familia MdP (@FotosFamiliaMdP) April 28, 2024
En 1910, tomar fotografías era un verdadero desafío técnico. Las cámaras eran enormes armatostes de madera y bronce que utilizaban placas de vidrio recubiertas de una emulsión de bromuro de plata. Enfocar y componer la imagen requería una gran habilidad, ya que los fotógrafos solo podían ver a través de un visor en la parte superior. Además, las exposiciones eran extremadamente largas, por lo que cualquier movimiento arruinaba la toma.
Después de cada disparo, la fotógrafa debía revelar manualmente la imagen en un cuarto oscuro portátil o improvisado. Este proceso involucraba sumergir la placa en una serie de baños químicos que fijaban la imagen. Era un trabajo artesanal y meticuloso que exigía paciencia y un profundo conocimiento de los productos químicos.
Sin embargo, esta mujer no se dejó intimidar por los obstáculos técnicos y prácticos. Con valentía, cargó su equipo y se adentró en las playas, determinada a capturar la esencia de Mar del Plata. Su mirada aguda supo apreciar la belleza en los detalles más cotidianos, convirtiendo una escena laboral en una obra de arte.
Lamentablemente, su identidad se ha perdido en la bruma del tiempo. Pero su imagen, congelada para siempre, nos recuerda el espíritu pionero de aquellas mujeres que desafiaron las convenciones sociales en pos de su pasión. Esta fotógrafa anónima fue una verdadera visionaria, abriendo caminos para las futuras generaciones de mujeres en el mundo del arte y la fotografía.
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