«Si te encanta Pink Floyd, pero no soportas la política de Roger, harías bien en irte la mierda o al bar en este momento»

Un manifiesto politico cargado de arte.

En una noche llena de emociones y críticas, el exmiembro de Pink Floyd, Roger Waters, ofreció un espectáculo político, sonoro y visual en el estadio Monumental de River Plate. El legendario músico británico, de 80 años, brindó su mirada del mundo a través de sus canciones y puesta en escena, desafiando todas las oposiciones posibles.

Foto: Télam

Después de la polémica generada por sus posiciones críticas hacia los bombardeos del Estado de Israel en la Franja de Gaza, Roger Waters finalmente llegó a Argentina para despedirse de su público. El artista se ha mostrado bastante crítico con las condiciones de la música en vivo actual, a la que considera clasista.

El concierto contó con la participación de la banda argentina Eruca Sativa como número de apertura. El trío cordobés liderado por la talentosa Lula Bertoldi, brindó una sólida y potente presentación, dedicando uno de sus temas a Abuelas de Plaza de Mayo y dejando en claro su compromiso con la memoria, verdad y justicia.

A las 21:00 horas, Roger Waters hizo su aparición en el escenario, acompañado por una impactante puesta visual. El lema de la gira, «This is Not a Drill» («Esto no es un simulacro»), fue el punto de partida para un espectáculo que dejó en claro su postura política y social.

Durante el concierto, Waters presentó una versión oscura de «Comfortably Numb», grabada durante la pandemia como parte de «The Lockdown Sessions». Acompañado por coristas, el músico británico interpretó el tema con sonidos cetáceos y ruidos de tormenta, mientras la sombra de un cerdo cruzaba las pantallas.

Uno de los momentos más impactantes fue el medley de «The Wall», donde Waters fusionó «The Happiest Days of Our Lives» y «Another Brick in the Wall Part 2», acompañado de imágenes y mensajes políticos en las pantallas. La crítica a los sistemas de poder y la lucha por la igualdad fueron los ejes centrales de esta parte del espectáculo.

En un emotivo discurso, Waters hizo referencia a la situación en Tierra Santa y abogó por la paz y la igualdad de derechos en la región. También se manifestó en contra del lobby israelí y reafirmó su compromiso con la raza humana en todo el mundo, sin distinciones étnicas.

Roger Waters se dirigió al público presente para hablar sobre la situación que enfrentó con los hoteles argentinos. Sentado al piano, el exmiembro de Pink Floyd expresó: «Estuve en esta hermosa ciudad muchas, muchas veces. Toqué para un público maravilloso, porque acá hay una gran audiencia. Pero por alguna razón, los dueños de los hoteles en esta ciudad no quieren que me quede».

Waters explicó que la razón por la cual no le permitieron hospedarse en los hoteles Faena y Alvear es porque él «cree en los derechos humanos». Haciendo énfasis en su postura, el músico afirmó: «¡Creo en eso y siempre lo hice! Mi madre me enseñó sobre los derechos humanos cuando era muy chico y nunca lo olvidé».

Durante su discurso, Waters mostró visuales alusivas al tema, como un mensaje dirigido a aquellos que disfrutan de la música de Pink Floyd pero rechazan la postura política del artista. En el mensaje, se podía leer: «Si eres de los que dicen: ‘Me encanta Pink Floyd, pero no soporto la política de Roger’, harías bien en irte a la mierda o al bar en este momento».

La denuncia de Roger Waters generó una ovación por parte del público presente en el estadio de River Plate, evidenciando el apoyo a sus ideales y su lucha por los derechos humanos. Además, el músico aprovechó la plataforma del concierto multimedia para concientizar sobre la importancia de respetar y defender los derechos fundamentales de todas las personas.

La noche contó con clásicos de Pink Floyd como «Wish You Were Here» y «Have a Cigar», transportando al público a los años 70 y recordando la importancia de la música en la construcción de la identidad y los sueños.

Waters no se limitó a abordar temas políticos generales, sino que también se enfocó en casos específicos de violaciones a los derechos humanos. En su canción «The Powers That Be», el músico mencionó a activistas asesinadas, como Marielle Franco, y recordó el trágico destino de personas perseguidas por su religión, como Anna Frank.

Además, el músico hizo hincapié en la importancia de resistir al capitalismo despiadado y al fascismo en todas sus formas. En su canción «Sheep», llamó a la resistencia y denunció las injusticias sociales. También hizo un pedido explícito para detener el genocidio en Gaza.

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