Rulo, reconocido por su presencia constante en las inmediaciones del ex Teatro Ópera Independencia, perdió la visión de forma repentina y la comunidad solicita colaboración para costear estudios de alta complejidad.
Por Marcelo Pérez Peláez
La ciudad de Mar del Plata se encuentra atravesando una cruzada solidaria que tiene como protagonista a un integrante muy especial de su paisaje urbano. Se trata de Rulo, el perro comunitario que durante años ha sido un vecino más en la zona de la avenida Luro, específicamente en las adyacencias del ex Teatro Ópera Independencia. Su figura, familiar para miles de personas que transitan diariamente por el centro de la ciudad, hoy se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema que demanda la intervención urgente de la ciudadanía.
Rulo no es un animal cualquiera en la dinámica social de la zona; ha sido definido por quienes lo cuidan como un fiel compañero de jornadas históricas. Durante largo tiempo, este can fue un asistente asiduo a cada marcha, concentración o evento que tuvo lugar en ese sector neurálgico de Mar del Plata. Su lealtad no pasó desapercibida para los comerciantes, vendedores ambulantes y transeúntes habituales, quienes se encargaron de brindarle alimento, abrigo y el afecto que un animal en situación de calle requiere para subsistir en la hostilidad del clima costero.
Sin embargo, la salud de Rulo ha sufrido un deterioro crítico en los últimos días. Según se informó de manera oficial, el animal perdió la visión de forma repentina. Los especialistas barajan dos hipótesis principales sobre el origen de esta afección: un posible impacto derivado de la utilización de pirotecnia —un flagelo constante para los animales urbanos— o un pico de glucemia que habría afectado su sistema ocular. Ante este cuadro, la esperanza de recuperación permanece latente, pero está sujeta a la realización de estudios médicos de alta complejidad cuyos costos exceden las posibilidades inmediatas de sus cuidadores voluntarios.
Desde la ONG Género Animal, organización que ha tomado la posta en la protección de Rulo, emitieron un comunicado conmoviendo a la opinión pública: «Rulo fue el compañero por años de muchas personas, protegió a cada amigo que eligió, a cada vecino que le dio comida y abrigo». La entidad enfatiza que, tras una vida dedicada a acompañar a los demás en el espacio público, el animal no puede quedar desamparado en su momento de mayor necesidad. «No merece un final de abandono, merece terminar sus últimos años en una casita cálida y segura», puntualizaron desde la organización.
En la actualidad, el can se encuentra alojado en una guardería, pero las condiciones del lugar no son las óptimas para su cuadro clínico actual. Se requiere con premura su traslado a un entorno que garantice mayor tranquilidad y seguridad para su proceso de rehabilitación. Por este motivo, se ha iniciado una campaña de difusión masiva para canalizar la ayuda de los marplatenses.
¿Cómo colaborar con Rulo?
Existen tres vías fundamentales para brindar asistencia en esta emergencia:
Aporte económico: Se reciben donaciones para costear los gastos veterinarios a través de la cuenta con el alias de pago: Ale.Branca.mania
Hogar temporal: Se busca una familia o persona que pueda ofrecer un espacio de tránsito donde Rulo reciba cuidados personalizados.
Difusión: Compartir la historia en redes sociales para ampliar el alcance del pedido de ayuda.
«Hoy Rulo necesita de toda la comunidad que lo vio crecer y llegar a la adultez con calidad de vida», concluye el mensaje de la ONG Género Animal, haciendo un llamado directo al corazón de la ciudad: «No lo abandonemos, ayudanos compartiendo, ayudanos colaborando con lo mínimo que puedas, Rulo querido. Mar del Plata no te abandona». La precisión en los estudios diagnósticos será la clave para determinar si el histórico guardián de la avenida Luro podrá volver a ver el mundo que tanto tiempo custodió.
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