El edil marplatense Fernando Muro destacó que los cambios legislativos permitirán reducir la informalidad, que actualmente alcanza al 43% de los trabajadores, y brindarán previsibilidad a las pequeñas y medianas empresas frente a la amenaza de litigios que ponen en riesgo su continuidad productiva.
Tras la aprobación de la reforma laboral en el Senado de la Nación, las repercusiones en el ámbito político local no se hicieron esperar. El concejal se manifestó con firmeza respecto a los alcances de esta nueva normativa, considerándola una herramienta vital para dinamizar el mercado de trabajo en la Argentina. Según el legislador municipal, el avance legislativo representa una ruptura con un modelo que, a su criterio, ha fracasado en la protección real de los trabajadores.

En sus declaraciones, Muro subrayó la importancia de este cambio de paradigma al señalar que «es un primer paso para empezar a transitar una etapa distinta: menos miedo a contratar y más empleo formal». Para el concejal, la estructura legal previa generaba una parálisis en la toma de personal, producto de una inseguridad jurídica que afectaba directamente la voluntad de inversión de los empleadores, especialmente en los sectores de menor escala.
El concejal analizó críticamente la narrativa que imperó durante las últimas décadas en el país respecto a las leyes del trabajo. «Durante años nos dijeron que cualquier cambio era ‘quitar derechos’. El resultado fue un 43% de informalidad y condenar a millones de argentinos a quedar fuera del sistema», fustigó. En este sentido, el referente del Pro remarcó que el sostenimiento de las reglas anteriores no se tradujo en bienestar, sino en una exclusión sistemática que hoy se busca revertir mediante la modernización de los marcos regulatorios.
Uno de los puntos en los que Muro hizo mayor hincapié es en la amplitud de los beneficiarios de esta reforma. Desestimó la idea de que se trate de una ley sesgada hacia un solo sector, aclarando que «esta reforma no beneficia ‘solo a empresarios’, beneficia también al pibe que hoy busca su primer laburo, al que está en negro hace años». De esta manera, el concejal posiciona a la reforma como un motor de inclusión social para quienes han sido históricamente marginados por el trabajo no registrado.
La situación de las pequeñas y medianas empresas ocupó un lugar central en su argumentación. Muro describió con crudeza la realidad que enfrentan muchos emprendedores ante el riesgo de la litigiosidad excesiva. «Cuando un juicio puede fundir a una pyme, la consecuencia es muy simple: no se contrata», sentenció. Ante esta problemática, valoró la creación del fondo de cese laboral, asegurando que esta figura introduce «previsibilidad: reglas claras desde el inicio, sin sorpresas, sin litigios eternos y sin costos impagables que funden empresas chicas».
Para el concejal marplatense, la actualización de la normativa vigente era una «condición necesaria» para proyectar un crecimiento económico sostenible. Sostiene que sin este nuevo marco es imposible fomentar un entorno de «más inversión, más producción y más trabajo en blanco». La visión de Muro es que la modernización de las leyes debe ir a la par de las necesidades actuales de la producción nacional para ser efectiva.
Finalmente, cuestionó a quienes se oponen a estas modificaciones bajo el argumento de la protección de derechos adquiridos. Para Muro, la realidad de los números de informalidad desmiente esa postura: «Defender el statu quo no era defender derechos. Era defender un modelo que dejó a millones afuera». Concluyó destacando que la media sanción obtenida en la Cámara Alta representa el inicio de un proceso en el cual la situación de exclusión laboral «hoy empieza a revertirse».
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