Mar del Plata no solo es reconocida por sus playas y su arquitectura, sino también por albergar uno de los monumentos más imponentes dedicados al Padre de la Patria: el Monumento al General José de San Martín, una obra maestra que se ha convertido en un símbolo indiscutible de la ciudad. Allí se realizan festejos y protestas, siendo un centro de referencia para la comunidad local.
Un homenaje en piedra y bronce
Ubicado en el corazón de la Plaza San Martín, este monumento es mucho más que una simple estatua. Es una obra de arte monumental que fusiona la robustez de la piedra marplatense con la nobleza del bronce, creando un conjunto que impresiona tanto por su tamaño como por su significado histórico.
El escultor Luis Perlotti, reconocido artista argentino, fue el encargado de dar vida a esta magnífica obra. Inspirándose en un cuadro del pintor Alice, Perlotti logró capturar la esencia del Libertador en una pose que lo muestra mirando al mar, con su capa ondeando al viento, como si estuviera contemplando el futuro de la patria que ayudó a forjar.
Datos técnicos que asombran
- Dimensiones: El monumento tiene 18 metros de diámetro y se eleva hasta los 15 metros de altura.
- Materiales: Se utilizaron 19 toneladas de piedra, granito y bronce en su construcción.
- Inauguración: Fue develado al público el 25 de febrero de 1956.
Un recorrido por la historia en bajorrelieves
Lo que hace único a este monumento son los tres bajorrelieves tallados en piedra dura de Mar del Plata, que adornan el basamento. Estos relieves narran momentos cruciales de la vida de San Martín:
- El encuentro con el coronel Olazábal en el Manzano histórico, al pie de los Andes.
- Una escena íntima del General en sus últimos años, junto a su hija Merceditas y sus nietas en el jardín de Grand Bourg.
- El «Paso a la Inmortalidad», que representa los últimos momentos del prócer, con su hija y yerno a su lado, mientras un granadero lo cubre con la bandera argentina.
Un legado de generosidad
La historia de este monumento comenzó en 1954, cuando el Sr. José Roger Balet ofreció donar los fondos para su construcción. El Instituto Nacional Sanmartiniano, reconociendo la importancia de este gesto, creó una comisión especial para supervisar el proyecto, que finalmente fue adjudicado a Perlotti.
Más que un monumento, un símbolo
Para los marplatenses y visitantes, este monumento es mucho más que una obra de arte. Representa la conexión de la ciudad con la historia nacional, un recordatorio constante de los valores de libertad e independencia que San Martín defendió.
Cada año, en el aniversario del fallecimiento de San Martín, la plaza se llena de ciudadanos que rinden homenaje al Libertador, convirtiendo el monumento en un punto de encuentro para la reflexión y el orgullo patrio.
El Monumento al General San Martín en Mar del Plata no es solo un tributo a un héroe nacional; es un emblema de la ciudad, un testigo silencioso de su historia y un faro que guía a las nuevas generaciones hacia los ideales que forjaron nuestra nación.
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