Hay aromas que no solo se huelen; se sienten en el pecho. Son cápsulas del tiempo que nos devuelven, sin escalas, al living de la casa de la infancia. Para nosotros, el perfume de la maicena mezclado con el dulce de leche y el coco rallado no es solo una receta de pastelería: es el mapa genético de nuestros mejores recuerdos.
Por Marcelo Pérez Peláez
¿Quién no recuerda ese instante de ansiedad frente a la mesa de un cumpleaños? Entre globos y guirnaldas, allí estaba él. El alfajor de maicena, siempre protagonista, con sus tapas blancas que se deshacían en la boca y ese rastro de azúcar impalpable que nos delataba la picardía. Era el trofeo de las tardes con los abuelos y, por supuesto, el compañero ideal para el mate, capaz de endulzar cualquier charla y transformar una tarde común en un momento de encuentro bien argentino.
Hoy, ese legado cobra una nueva dimensión en nuestra ciudad. Dulce Bocado acaba de presentar su propia versión de este clásico, y lo hizo con la convicción de quien sabe que está custodiando un tesoro. No es un producto más; es un alfajor nacido de nuestra identidad y de ese amor por lo artesanal que nos define. La presentación no pudo tener mejor escenario que el Espacio Chauvin, donde entre música, juegos y una calidez que desafió cualquier protocolo, invitados especiales celebraron el orgullo de lo propio y el sello distintivo de nuestra «Feliz».

Pero la argentinidad de este alfajor no termina en su receta. Su piel, su envoltorio, es también un grito de industria nacional: el packaging, desarrollado por Gráfica Tucumán, termina de cerrar un círculo de coherencia y pertenencia. Es un producto hecho por manos argentinas y dedicado, con el alma, para los argentinos.
Degustar el nuevo alfajor de maicena de Dulce Bocado es elegir lo nuestro, lo que se hace acá. Es el ritual de preparar el termo, cebar un amargo y dejar que la suavidad de la masa haga el resto. Para quienes deseen reencontrarse con este sabor, el punto de encuentro es el local ubicado en Gral. Roca 1352. Allí, la tradición se hace presente en cada rincón, aunque también es posible realizar pedidos vía WhatsApp al 223 355-4191. Porque al final del día, cuando el agua está en su punto y el alfajor espera en el plato, entendemos que la patria también se construye con esos pequeños sabores que nos hacen sentir, definitivamente, en casa.
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