Del esplendor al abandono: La triste realidad de la Rambla de Mar del Plata

La emblemática Rambla de Mar del Plata se encuentra en estado de abandono y suciedad, mientras el intendente y el gobernador no toman cartas en el asunto. 

Una de las postales más reconocidas de Mar del Plata, la famosa Rambla, está perdiendo su brillo debido a la desidia y la falta de higiene que la rodea. Lo que solía ser un lugar emblemático y visitado por turistas y locales, ahora es objeto de críticas y descontento debido a su estado de abandono.

Graffitis, baldosas rotas, malos olores y suciedad son las imágenes que predominan en este sector de la ciudad. Año tras año, la falta de mantenimiento ha llevado a que la Rambla se convierta en una triste postal de descuido y falta de atención.

Tal lo expresa el medio marplatense Loquepasa.net detrás de esta situación se encuentran los constantes tironeos políticos entre el gobierno municipal a cargo de Guillermo Montenegro (Juntos por el Cambio) y el gobierno provincial liderado por Axel Kicillof. Ambos se culpan mutuamente por la responsabilidad de mantener y preservar este importante espacio turístico.

 

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La Rambla de Mar del Plata es mucho más que un simple paseo costero. Diseñada por el reconocido arquitecto Alejandro Bustillo, forma un conjunto monumental coronado por los edificios del Casino Central y el Hotel Provincial, ambos gemelos en su diseño arquitectónico. Además, incluye la Plaza Almirante Brown y un conjunto de piletas techadas, que actualmente se han convertido en una feria de compras.

La historia de la Rambla se remonta a los inicios de la ciudad en la década de 1880, cuando se comenzaron a agrupar puestos y locales comerciales en la playa. Sin embargo, fue en 1912 cuando se encaró el proyecto de la Rambla Bristol, a cargo de los arquitectos Carlos Agote y Alberto de Gainza. Este diseño de estilo academicista francés estuvo acompañado por el Paseo General Paz, un conjunto de parques y jardines públicos diseñados por el reconocido paisajista Charles Thays.

En la década de 1930, durante el gobierno del conservador Manuel Fresco, se produjo un cambio significativo en Mar del Plata. El balneario aristocrático y exclusivo se transformó en una ciudad accesible para las clases medias y el turismo sindical. Como parte de este proceso, se llevó a cabo la pavimentación de la Ruta 2 y se emprendió un ambicioso proyecto urbano para reemplazar la Rambla Bristol. Fue en este momento cuando el arquitecto Alejandro Bustillo tomó las riendas del diseño de la nueva Rambla, adaptándola a la escala creciente de la ciudad.

La construcción de la Rambla avanzó rápidamente, mientras se demolía la antigua Rambla Bristol. El Casino Central fue inaugurado en 1939 y la Rambla, coronada por dos estatuas de lobos marinos diseñadas por José Fioravanti, fue inaugurada por el presidente Ramón Castillo en 1941. Sin embargo, el Hotel Provincial se demoró hasta 1950 en su finalización.

A lo largo de los años, la Rambla ha sido testigo de momentos históricos y ha sido un punto de encuentro para miles de personas. Sin embargo, la falta de atención y cuidado por parte de las autoridades ha llevado a su deterioro actual.

Es lamentable que la disputa política entre el intendente Montenegro y el gobernador Kicillof prevalezca por encima del bienestar de la ciudad y de la preservación de este importante espacio turístico. Los ciudadanos y turistas merecen disfrutar de una Rambla limpia, segura y bien mantenida.

Es hora de que las autoridades asuman su responsabilidad y tomen medidas para revertir la situación. La Rambla de Mar del Plata es una joya arquitectónica y turística que no puede seguir siendo víctima de la desidia y la falta de higiene. La ciudad y sus habitantes merecen una Rambla digna de admiración y disfrute.

NMDQ