La artista, que se encontraba internada en el Hospital Interzonal General de Agudos, dejó un legado imborrable en la revista porteña, el cine y la comedia musical argentina.
Por Marcelo Pérez Peláez
En la madrugada de este domingo, la ciudad de Mar del Plata se vistió de luto ante la triste noticia del fallecimiento de Guadalupe, una de las figuras más completas y carismáticas del espectáculo argentino. La actriz, bailarina, docente y ex primera vedette se encontraba internada desde hacía una semana en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de nuestra ciudad, donde recibía cuidados paliativos tras haber sido diagnosticada con una enfermedad terminal (cáncer de estómago) a principios del pasado mes de septiembre.
Guadalupe no fue solo una figura de la época dorada de la revista porteña; fue una artista polifacética que supo navegar con éxito entre el teatro de variedades, la comedia musical y el cine de autor. Durante su trayectoria como primera vedette, engalanó los escenarios más importantes de la calle Corrientes, compartiendo cartel con los máximos referentes del humor nacional. Entre sus compañeros de escena se destacaron figuras de la talla de Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Tato Bores, Carlos Perciavalle y Osvaldo Pacheco, entre otros grandes capocómicos que marcaron una era en el entretenimiento de nuestro país.
Su aporte a las artes escénicas en Argentina tuvo un hito fundamental en el año 1986. Guadalupe fue la responsable de traer el género de la comedia musical a nuestro país de una manera profesional y masiva, protagonizando el recordado musical «Sweet Charity» en el Teatro Lola Membrives. Esta incursión marcó un antes y un después en la cartelera teatral argentina, demostrando su versatilidad para el canto y el baile.
En las tablas, su talento se desplegó en piezas de diversa índole. Protagonizó junto a la primera actriz Irma Córdoba la obra «Penas de amor de una gata inglesa», y formó parte de producciones emblemáticas como «El patio de la morocha» y el musical «Pippin», donde compartió el escenario con el cantante Raúl Lavié. Su capacidad interpretativa también la llevó a la pantalla grande, donde dejó su huella en varias producciones, destacándose especialmente su rol protagónico en el film «Viaje por el cuerpo», bajo la dirección del siempre disruptivo Jorge Polaco.
La televisión argentina también fue testigo de su popularidad. Los hogares del país la recibieron en programas que forman parte de la memoria colectiva, tales como «La Tuerca», «Finalísima del Humor» y «Es tuya, Juan». Sin embargo, uno de sus papeles más recordados por el gran público fue en la exitosa comedia «La familia Benvenuto», donde interpretaba a la novia del personaje de Guillermo Francella.
En el plano personal, durante su etapa de mayor esplendor, Guadalupe ocupó las portadas de las revistas del corazón debido a su noviazgo con el recordado campeón mundial de boxeo, Víctor Emilio Galíndez, una relación que unió el mundo del espectáculo con el deporte nacional.
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