El paisaje bonaerense conserva una serie de estructuras colosales que transformaron la fisonomía del interior provincial. Entre 1936 y 1940, el célebre arquitecto e ingeniero ítalo-argentino Francisco Salamone construyó más de 60 obras monumentales en tan solo cuatro años. Esta vasta producción combinó de manera singular el art decó, el futurismo y el expresionismo mediante el uso masivo del hormigón armado, dando forma a un estilo particular conocido habitualmente como «expresionismo pampeano».
Por Marcelo Pérez Peláez.
El impulso de este despliegue respondió a la gestión del gobernador Manuel Fresco, quien encomendó a Salamone la modernización de la infraestructura en los municipios del interior. La premisa política buscó estatalizar y jerarquizar a los pueblos de frontera a través de tres tipologías edilicias fundamentales:
Palacios Municipales: Proyectados con torres de gran altura y relojes que superaban la escala de las iglesias locales, representando la presencia del Estado moderno. Entre los ejemplos sobresalientes se encuentran los palacios de Carhué y Gonzales Chaves.
Portales de Cementerios: Edificaciones teatrales de proporciones monumentales, entre las que destacan el imponente Ángel de la Muerte en Azul y la cruz de 33 metros situada en Laprida.
Mataderos: Diseños de carácter puramente funcional que incorporaron chimeneas de hormigón simulando cuchillos o torres expresionistas, como el icónico matadero en ruinas de Villa Epecuén.
Un patrimonio distribuido en la llanura
Las construcciones salamónicas, reconocidas como Patrimonio Cultural de la Provincia, se despliegan a lo largo de más de 25 municipios. Entre las localidades con intervenciones destacadas sobresalen:
Técnica, leyendas y redescubrimiento
Salamone fue un pionero regional en la utilización del hormigón armado, lo que le permitió erigir estructuras de gran elevación y durabilidad. La velocidad del proceso constructivo dio lugar a mitos populares, como la versión que señalaba que el propio arquitecto se desplazaba en su avioneta para inspeccionar los frentes de obra simultáneos en la provincia.
Tras la culminación del mandato de Fresco en 1940, Salamone continuó su labor en la actividad privada dentro de la Ciudad de Buenos Aires, mientras su obra pública atravesó un extenso período de olvido hasta ser revalorizada a comienzos del siglo XXI como un fenómeno de culto.

El proyecto Descubrí Salamone y sus rutas
Para poner en valor este legado, el proyecto de turismo arquitectónico y cultural Descubrí Salamone, creado por profesionales de la construcción y la arquitectura, organiza travesías en grupos reducidos para recorrer las obras en la provincia. Estas experiencias, con una duración de 3 días y 2 noches en modalidad todo incluido, parten desde la Ciudad de Buenos Aires y se estructuran en dos itinerarios principales:
Ruta 1 (Centro y Sudeste): Orientada a las obras de mayor escala monumental en el sur provincial. Incluye paradas en Chascomús, Rauch, Azul, Laprida, Adolfo Gonzales Chaves, Coronel Pringles y Saldungaray.
Ruta 2 (Centro Oeste y Noreste): Un recorrido enfocado en construcciones integradas a la dinámica diaria de los pueblos. Comprende puntos como Alberti, Vedia, Pellegrini (con su palacio municipal de 34 metros de altura), Tres Lomas, Salliqueló, Guaminí y las ruinas del Matadero de Villa Epecuén / Carhué.
Mas información en descubrisalamone.com.ar
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