En el marco de la Ruta Raigambre, la travesía boutique de turismo patrimonial impulsada por Descubrí Salamone, visitamos Ernestina: un paraje de 150 habitantes que condensa más de un siglo de historia bonaerense en tan solo dos cuadras.
Por Marcelo Peŕez Peláez.
A 180 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a orillas del Río Salado, la llegada a Ernestina imponen una pausa inmediata. El ingreso por el Boulevard de las Palmeras —cuya flora comparte origen con las de la Plaza de Mayo porteña— anticipa la inmersión en un espacio donde el tiempo parece haber quedado suspendido en las primeras décadas del siglo XX.
En este punto del recorrido, el equipo de NoticiasMDQ junto a la comitiva de Descubrí Salamone dialogó con Leticia Echenique, guía turística local, y Luisina Guidobaldi, referente de la Dirección de Turismo de la zona norte del municipio, sobre el fenómeno patrimonial, la articulación pública y el encanto que cautiva a los visitantes.

Dos cuadras que encierran un siglo de historia
Para comprender la escala de Ernestina no hace falta recorrer grandes distancias, sino detener la mirada en los detalles. La propuesta de guiada local, articulada entre los residentes y el municipio de 25 de Mayo, busca llevar al visitante por un viaje directo al pasado.
«Si tuviera que nombrarte una sola cosa de Ernestina, no sabría decirte porque tiene todo de particular. En dos cuadras encierra la historia desde 1900 hasta la actualidad. El que viene acá se tiene que poner en época: se pone todo en blanco y negro, y la imaginación empieza a correr desde que caminás de la estación hasta la parroquia Nuestra Señora de Luján», explica Leticia.
Al detallar la densidad patrimonial del pueblo, la guía enumera una infraestructura hoy fuera de servicio productivo pero preservada en su envolvente arquitectónica:
«Tenés un almacén de ramos generales, una estación de tren donde desde 2016 ya no corre el servicio, la escuela pupila, el Teatro Argentino y la parroquia de 1912 con estilo neogótico. También un hospital que tenía sala de internación y de partos, carnicería, peluquería, farmacia y panadería que hoy no funcionan, pero cuya fachada sigue siendo la original desde 1920», destaca Leticia.
Sobre la vivencia de quienes recorren el trazado por primera vez, añade:
«La frase que todo el mundo se lleva de acá es que Ernestina tiene magia, que tiene ese ‘no sé qué’ que provoca que vuelvan. Aunque estemos en el 2026, mantiene un estilo que perdura en el tiempo. Es como abrir un manual de Santillana y volver a la época. Cuando ocurre ese suspiro de sorpresa en la gente al entrar a un lugar, me digo: ‘Listo, yo ya gané’».

La apuesta municipal por el desarrollo turístico de la Zona Norte
La reactivación del circuito no es casual; responde a un plan integral de visibilización e integración territorial comandado por la Dirección de Turismo municipal a cargo de Julián Burgos, dentro de la gestión del intendente Ramiro Egüen.
«Actualmente estamos trabajando en conjunto con el director de Turismo, Julián Burgos. Lo que nosotros hacemos es promoción, difusión y hacer visibles los pueblos del partido. Y la verdad es que estos son los frutos del trabajo que se está realizando: que cada vez sean más visibles», señala Luisina Guidobaldi, profesional en Turismo a cargo del área en la zona norte del distrito.
Guidobaldi enfatiza el impacto emocional y la singularidad que Ernestina representa dentro del mapa turístico del partido:
«Lo que nosotros tenemos más fuerte para promocionar es este turismo rural que se busca mucho hoy en día: tranquilidad y contacto con la naturaleza. Honestamente, lo que pasa en Ernestina no nos pasa en otros pueblos. Está declarado oficialmente Pueblo Turístico y viene muchísima gente a visitarlo. Como decía Leti, cuando entrás a las recorridas es como si descubrieras algo nuevo; volvés a entrar y sentís ese suspiro. Ernestina tiene magia», afirma Guidobaldi.

Asimismo, la funcionaria ubica a la localidad dentro del circuito más amplio que compone el municipio de 25 de Mayo:
«Tenemos otros pueblos en el distrito como Pedernales —que es lo más cerquita que tenemos acá—, Norberto de la Riestra, Gobernador Ugarte o Agustín Mosconi. Pero lo que pasa en Ernestina es algo único. Lo más importante es que todas las personas que llegan, después quieren volver; ahí uno siente que ya ganó. Invitamos a la gente que no conoce a que haga el tour de Descubrí Salamone, que vengan porque van a encontrar paz y algo mágico», concluye Luisina Guidobaldi.
El valor de la experiencia viva
El paso de la Ruta Raigambre por Ernestina revalida que el turismo patrimonial no se limita a la contemplación de edificios, sino que se nutre del relato de sus habitantes y del esfuerzo de gestión comunitaria para mantener la identidad viva frente a las exigencias del presente.
Mirá la nota completa (Video Fernando Legarreta).
🔗 Más información sobre Descubrí Salamone y sus rutas:
descubrisalamone.com.ar
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