El reconocido artista plástico inaugura este sábado una exhaustiva muestra que recorre más de una década de labor pictórica, centrada en la exploración de la figura femenina y la profundidad del lenguaje simbólico.
La ciudad de Mar del Plata se prepara para recibir una de las propuestas culturales más potentes de la temporada otoñal. Este sábado 9 de mayo, a partir de las 19:30h, el Foyer del Teatro Auditorium será el escenario de la inauguración de «FÉMINA», una muestra retrospectiva del artista plástico Sergio Ochoa. La exhibición, que se extenderá hasta el 7 de junio, propone un recorrido pormenorizado por la producción del autor desde el año 2010 hasta la actualidad, consolidando una visión madura y profunda sobre la figura humana.
La obra de Ochoa no se limita a la mera representación estética. A lo largo de los años, el artista ha logrado erigir un lenguaje visual donde la figura femenina funciona como el eje conceptual predominante. En sus lienzos, el cuerpo, la emoción y la vivencia personal se amalgaman para dar vida a escenas cargadas de una intensidad simbólica que invita a la reflexión. Sus composiciones despliegan figuras que parecen atravesadas por tensiones internas, situadas en escenarios urbanos o espacios narrativos que permiten al espectador múltiples niveles de interpretación.
Lejos de buscar una mímesis literal de la realidad, «FÉMINA» se constituye como un campo de exploración donde lo central es el sentido y la carga emocional. Al respecto, el propio Ochoa ha manifestado: “En FÉMINA no busco representar a la mujer, sino explorar lo femenino como un territorio emocional, un espacio donde conviven la fragilidad, la tensión, el deseo y la transformación”. Estas palabras resumen el espíritu de una muestra que llega en un momento de plenitud creativa y técnica para el pintor.
Un legado que perdura
El camino artístico de Sergio Ochoa (Buenos Aires, 1963) está marcado por una trayectoria que vincula de manera orgánica su experiencia en el ámbito de la publicidad, la comunicación y el marketing con su desarrollo en las artes visuales, disciplina que inició formalmente en 1997. Sin embargo, esta retrospectiva tiene un matiz emocional particular: es la primera gran exposición tras el fallecimiento en 2025 de su gran maestro y mentor, Martín Riwnyi.
Riwnyi fue una figura determinante en la construcción del lenguaje pictórico de Ochoa. La influencia de su maestro se proyecta hoy en una obra que, si bien rinde homenaje a esa herencia recibida, ha logrado emanciparse hacia una voz propia, más robusta y definida. El fallecimiento de su mentor representó un punto de inflexión que, lejos de detenerlo, reforzó la continuidad de una búsqueda estética sostenida en el tiempo, donde lo figurativo se expande hacia lo expresivo.
La curaduría de la muestra, a cargo de Alvaro Fernandez Mendy, destaca la relación casi mística entre el artista y el lienzo. Según el texto curatorial, Ochoa habita la tela como quien intenta descifrar un enigma, donde la figura femenina no es un simple objeto de contemplación, sino una fuerza que conmueve y seduce. “Su mirada se rinde ante la mujer y se deja envolver por lo que esa presencia contiene y, a la vez, lo desorienta”, señala Fernandez Mendy, definiendo la creación del artista como una «tensión exquisita» entre la calma y la furia.
Trayectoria y detalles de la muestra
Con exposiciones previas en espacios de prestigio como el Centro Cultural Borges, la Galería Vida y Arte, y el Museo Ex Casa de la Moneda, además de incursiones internacionales en Panamá y Ciudad de México, Ochoa ha consolidado una carrera donde la creatividad y la capacidad de materialización conviven de forma armónica. Su práctica pictórica se sostiene en una búsqueda rigurosa, donde cada pieza responde a una necesidad interna y existencial, más que a las lógicas del mercado o la exhibición masiva.
La exposición podrá visitarse en el Teatro Auditorium (Av. Patricio Peralta Ramos 2280), de martes a domingos en el horario de 15h a 19h. Se trata de una oportunidad única para el público marplatense y los turistas de tomar contacto con una obra que no busca explicar, sino dejar una huella perdurable a través del color, la materia y la memoria.
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