De la consultoría en Miami a la postal de Mar del Plata y su costa. El agente FIFA Jorge Bouche analiza el fin de la improvisación en el mercado de pases y por qué la transparencia es el único camino hacia el 2026.
Por Marcelo Pérez Peláez
Hay un cambio de marea en el fútbol mundial que no tiene que ver con el azar, sino con la normativa. En una de las mesas de El Muelle, con el Atlántico de fondo, Jorge Bouche desglosa el presente de una industria que está aprendiendo a hablar el lenguaje de los datos y la legalidad.
Bouche, un estratega formado en el mundo financiero de Florida, no está solo en esta visión. Su presencia en la ciudad responde a una invitación de su colega Juan Manuel Alquezar, el referente local que también integra este nuevo mapa de profesionalismo. Ambos forman parte de la selecta nómina de agentes que operan bajo los estándares más estrictos de la entidad máxima del fútbol: Bouche (Licencia FIFA Nº 202405-6598) aporta la mirada macro del mercado estadounidense, mientras que Alquezar (Licencia FIFA Nº 202507-10540) suma la profundidad técnica del scouting y la formación.
Lo nuevo de la FIFA: Documentar la Palabra
— Jorge, llegás de Miami a una Argentina donde el fútbol suele manejarse con códigos de «café y asado». ¿Cómo impacta esta nueva era de agentes con licencia oficial en una cultura tan informal?
Jorge Bouche: Estamos viviendo una plena revolución. El fútbol ha sido históricamente un negocio de intangibles, de palabras que se perdían en el camino. Lo que este nuevo reglamento deja claro es que hoy la palabra se documenta. Los que tenemos estas licencias no solo portamos un carnet; portamos una responsabilidad ética y de transparencia. Es un momento bisagra: los que no logren adaptarse a esta metodología de trabajo técnica y reglamentada, simplemente no van a persistir en el tiempo.
— ¿Qué busca un club hoy cuando se acerca a un agente con tu perfil de consultor?
JB: Soluciones. El fútbol, más allá de la pasión, es un negocio y tiene que ir acorde al profesionalismo y la tecnología. Un club hoy tiene que funcionar como una empresa; debe estar ordenado. Mi aporte es esa mirada estratégica: profesionalizar el rol para que el club deje de depender de la intuición y empiece a gestionar activos con previsibilidad.

El «Ecosistema» del Jugador: Más allá de los 90 Minutos
La propuesta de Bouche, que resuena con la metodología de trabajo de Alquezar en la región, se basa en un concepto que él define como «revolucionario e innovador».
— Hablás de un proyecto que da soluciones estructurales. ¿Cómo se ve eso en la vida de un futbolista?
JB: Se trata de armar un ecosistema. El jugador debe preocuparse y ocuparse solo de entrenar, alimentarse y jugar. Todo el entorno —lo administrativo, lo financiero, lo legal— lo absorbemos nosotros. Es una mirada humanista del negocio: la rentabilidad no es negociable, pero trabajamos con seres humanos. Si el jugador está contenido y su entorno está profesionalizado, el rendimiento es una consecuencia natural. Es lo que nos diferencia y lo que vine a compartir aquí con Juan Manuel.
El Eje Argentina-Miami: Horizonte 2026
Con el Mundial 2026 en EEUU como el gran imán del fútbol global, el puente entre el talento argentino y las plazas internacionales se vuelve crítico.
— ¿Tu presencia aquí es el primer paso para formalizar ese corredor estratégico entre Florida y Argentina?
JB: Exactamente. Buscamos hallar puentes y armar equipos con gente que esté alineada con esta nueva forma de trabajar. Mar del Plata, por ejemplo, tiene un potencial de scouting inmenso y mi rol en Miami es asegurar que ese talento tenga una plataforma profesional y segura para proyectarse. Queremos que el 2026 sea el año donde esta metodología marque un antes y un después en la representación deportiva.

El Dato: La validación de los agentes a través de sus ID oficiales (202405-6598 para Bouche y 202507-10540 para Alquezar) no es solo un trámite, sino la garantía de que el mercado de pases del futuro se construye sobre bases legales sólidas.
Al promediar la tarde, mientras el sol de Mar del Plata tiñe de dorado los edificios de la costa, queda claro que el fútbol ya no se juega solo en el césped. La «era del café» cede su lugar a la era del contrato inteligente, de la ética documentada y de la protección integral del atleta. La reflexión no es si el fútbol debe cambiar, sino quiénes quedarán de pie cuando la marea de la informalidad termine de retirarse. En este nuevo tablero, el éxito ya no depende de quién grita más fuerte en una mesa de negociación, sino de quién construye con la solidez de la ley y la transparencia del dato.
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