En un encuentro institucional encabezado por la rectora Mónica Biasone, la casa de altos estudios marplatense renovó su apoyo a los impulsores del Plan Proyecto Humanitario que permitió la identificación de los soldados argentinos en el Cementerio de Darwin.
Por Marcelo Pérez Peláez
La Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) formalizó una vez más la postulación al Premio Nobel de la Paz para el marplatense Julio Rodolfo Aro y el británico Geoffrey Cardozo. La iniciativa busca reconocer la monumental tarea humanitaria que ambos lideraron para devolverle la identidad a los combatientes argentinos caídos en la Guerra de Malvinas, cuyos restos permanecieron durante décadas bajo lápidas anónimas en el Cementerio de Darwin.
El anuncio se produjo este lunes durante una recepción oficial brindada por la rectora de la institución, Mónica Biasone, quien subrayó el valor científico y reparador de este proceso. Para la universidad, la labor de Aro y Cardozo trasciende las fronteras nacionales, constituyéndose en un símbolo de unidad global en un contexto de crecientes conflictos internacionales.
Un mensaje de humanidad frente al olvido
Durante la reunión, las autoridades académicas destacaron que esta propuesta de paz logra unir a dos naciones que estuvieron enfrentadas en el conflicto bélico de 1982. En ese sentido, Biasone manifestó: “El mensaje que ellos dan es tan distinto al que se ve no solo en nuestro país, sino en el mundo. Un mensaje de unidad, un mensaje de futuro, un mensaje de humanidad”.
La rectora también hizo hincapié en el alivio que este trabajo significó para el entorno íntimo de los soldados. “La tarea que han desarrollado es realmente ejemplar. Es una labor humanitaria que abraza a las familias que han perdido a sus hijos y que durante décadas no supieron dónde estaban sus restos”, puntualizó la funcionaria.
El origen de una deuda histórica
Tras la finalización de las hostilidades en junio de 1982, el destino de 649 argentinos fallecidos en combate quedó sumido en un complejo silencio institucional. Ante la imposibilidad de repatriación en aquel momento, el Reino Unido procedió a inhumar a los combatientes en las islas. El oficial británico Geoffrey Cardozo fue el encargado de organizar el registro y la sepultura en el Cementerio de Darwin.
Sin embargo, debido a la carencia de documentación o placas identificatorias en el campo de batalla, 122 tumbas fueron selladas con la leyenda: “Soldado argentino solo conocido por Dios”. Esta situación obligó a los familiares, durante más de treinta años, a rendir honores frente a cruces anónimas sin la certeza de estar ante el cuerpo de su ser querido.
Respecto a la magnitud de las secuelas de la guerra, Biasone reflexionó: “Tal vez los soldados están preparados para luchar, pero no para lo que pasa después, cómo identificamos las víctimas, cómo sostenemos a las familias, cómo reconstruimos un país”.
El proceso de restitución de identidad
El punto de inflexión llegó de la mano de Julio Rodolfo Aro y su Fundación No Me Olvides. A través de gestiones que derivaron en un acuerdo diplomático entre Argentina y el Reino Unido en 2017, con la mediación del Comité Internacional de la Cruz Roja, se inició el Plan Proyecto Humanitario.
El trabajo técnico estuvo a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y especialistas internacionales. El proceso incluyó la exhumación de los restos, la recolección de muestras genéticas y el cotejo de ADN con los familiares. Gracias a esta labor, más de cien soldados recuperaron su nombre en las lápidas de las islas. Al respecto, Cardozo fue contundente sobre la necesidad de concluir la misión: “No podemos parar antes de que ese trabajo esté completo”.
«No es un reconocimiento personal»
Julio Aro, excombatiente y referente local, insistió en que la nominación al Nobel no debe leerse como un premio individual. “No es Julio ni Geoffrey: es la causa Malvinas la que está postulada. Ese mensaje para las madres significa mucho”, afirmó emocionado. Asimismo, adelantó que la Fundación continuará con actividades solidarias durante este 2026 para asistir a veteranos y comunidades vulnerables.
Por su parte, Cardozo analizó el impacto del proyecto como un faro de esperanza: “Qué mejor señal de paz que dos enemigos enfrentados en una guerra para pedir hoy por la paz del mundo. Tenemos que buscar algo más que la paz, que no es solo la ausencia de guerra”.
La UNMDP, que impulsa esta candidatura desde el año 2018, ratificó su compromiso de difundir y sostener esta postulación de manera anual, entendiendo que el derecho a la identidad es un pilar fundamental de los derechos humanos y la reparación histórica nacional.
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