Este lunes algunas ciudades de la costa bonaerense presenciaron un evento meteorológico, que especialistas denominaron “meteotsunami”: una ola mayor a un metro producida por una baja presión atmosférica. La misma provocó la muerte de un joven marplatense de 29 años, identificado como Yair Amir Manno Núñez, quien se encontraba pescando en Mar Chiquita; además se reportaron 35 heridos en la jornada. Desde Portal Universidad, dialogamos con el Licenciado en Oceonografía, Raúl Alfredo Guerrero, para saber las causas de este fenómeno.
Guerrero declaró que la terminología “meteotsunami” es correcta para definir lo sucedido en las costas, dado que “un tsunami es una onda solitaria que avanza con mucha energía en mar abierto imperceptible, el cual es generalmente provocado por un movimiento tectónico, pero en este caso fue causado por un frente frío que elevó el mar, es decir un fenómeno meteorológico”.
El evento que tuvo lugar alrededor de las 14:30 del pasado lunes 12 de enero se produjo por un cambio de la dirección del viento. Al respecto, el ex docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) comentó que “antes del suceso el viento estaba direccionado hacia el noroeste, luego roto en dirección hacia el sur viniendo desde el mar. Eso es lo que definimos como un frente frío que progresa desde el mar hacia la costa. Y al ser un frente frío se genera un frente de baja presión”.
Asimismo, el Licenciado explicó con detalle qué evento se genera cuando a la superficie libre del mar se la somete a una baja presión atmosférica: “esta presión eleva la superficie del mar. Ese frente genera perturbaciones muy pequeñas de unos milímetros en la columna de Mercurio, que según lo que se pudo monitorear en el momento, fueron de 3 a 4 mm y eso implica solamente 4 o 5 cm de altura”. Guerrero ejemplificó esta presión “como cuando se ingresa en un lago en reposo o se tira una piedra. Esta acción genera un círculo con una elevación, una pequeña onda que se desplaza luego hacia todos lados”. De ese modo, dicha elevación en mar libre se termina trasladando hacia la costa y, al ser tan repentina, genera la formación de un “chichón” que se ve traducido hacia la costa en una ola solitaria, llegando a producir una ola que alcanzaba más de un metro de altura.
Guerrero determinó que “esta altura final se ve originada por el descenso de profundidad que se va provocando en el camino de esa ola. La misma va bajando gradualmente, desde 50 metros de profundidad hasta 5 metros aproximadamente, y cuando esa ola, que tiene un montón de energía en decenas de metros, llega a la costa genera una elevación”.
Por igual, agregó que “lo que se pudo observar entonces fue un retiro importante del mar, como si fuera una gran bajante, pero segundos después viene la elevación. A esa elevación se le acoplaron las olas producidas por el viento en ese momento, y eso lo que termina por invadir las playas”.
Antecedentes y prevención: ¿Se puede prever con antelación un meteotsunami?
En la costa marplatense no es el primer evento de tal magnitud que se genera, el 8 de diciembre de 2022 cerca de las 02:30 de la madrugada, se observó la presencia de olas con la altura suficiente para generar daños en la infraestructura de algunos balnearios en las playas de zona sur.
Este mismo antecedente tuvo una causa meteorológica, siendo definido por igual como un meteotsunami producido por perturbaciones de presión atmosféricas asociadas a las intensas tormentas en los sistemas frontales. Ese año, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero comunicó que “los meteotsunamis no son frecuentes en nuestra zona ya que la dirección, velocidad de propagación, amplitud y periodicidad de las perturbaciones de presión deben sobrepasar, en conjunto, determinados umbrales”.
No hay una definición concreta si los puede tomar como hechos aislados en ambos casos, especialistas afirman que no hay forma de predecir si puede volver a ocurrir un evento meteorológico similar. Ante esta incógnita, Guerrero afirmó que “hay que tener equipamiento súper sofisticado, inclusive estas perturbaciones tan pequeñas, son para mí fuera de escala para poder monitorearlo con los sensores que, por ejemplo, están instalados en sistemas más complicados de tsunami”.
Fuente: Portal Universidad
