La polémica en torno al futuro del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia escaló a nuevos niveles con las duras declaraciones del concejal del bloque Vamos Juntos, Cristian Beneito. En una jornada llena de tensiones, el edil arremetió contra los sectores políticos que participaron del abrazo simbólico al edificio en Plaza España, defendiendo enérgicamente la gestión del intendente Guillermo Montenegro y cuestionando las motivaciones de sus opositores.
«El problema no es Montenegro, el problema son ustedes», sentenció Beneito en una declaración que rápidamente se volvió viral. El concejal, conocido por su estilo directo y confrontativo, no se guardó nada al cuestionar a los sectores que se opusieron al proyecto de remodelación del museo. «¿Les molesta que Montenegro quiera los peces libres y a los delincuentes presos? Si ese es el caso, entonces las críticas no tienen fundamento y son simplemente un pretexto para desestabilizar al gobierno», agregó.

Beneito no dudó en vincular las protestas con «intereses turbios disfrazados de progresismo barato». Según el concejal, estas acciones «lastiman a quienes buscan un cambio real» y son una reacción desmedida a una política de modernización necesaria. «La gestión de Montenegro ha evidenciado un auge sin precedentes en Mar del Plata, gracias a la planificación y el trabajo en equipo. Lo que estamos viendo hoy es el despecho de quienes no lograron hacer nada de esto cuando estuvieron en el poder», afirmó.
Esta polémica no es aislada en el contexto político de Mar del Plata. La ciudad ha sido escenario de varios conflictos similares en los últimos años. La modernización y el desarrollo urbano han traído consigo debates acalorados sobre conservación y progreso.
Beneito, quien ha adoptado un tono confrontativo en diversas ocasiones, volvió a demostrar su visión positiva de la gestión de Montenegro y contra los espacios k. En mayo de 2025, había calificado al kirchnerismo como «sinónimo de fracaso», una postura que no ha dudado en reiterar en el actual debate.
Mientras las tensiones siguen en aumento, tanto el gobierno municipal como los manifestantes buscan ganar el apoyo de la opinión pública. La gestión de Montenegro ha presentado el proyecto de remodelación como una oportunidad para modernizar y revitalizar un espacio emblemático, mientras que los opositores lo ven como una amenaza a la historia y la identidad de la ciudad.
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